Es de hipócritas. La luz con la que despiertas al medio día, y esos párrafos huérfanos, cargados de cenizas no son más que eso. Pasado. Pero nos conformamos con seguir haciendo lo mismo para obtener los mismos resultados. Y caemos. Pero nos sentimos tan felices que cuando vamos a cruzar de nuevo, damos un gran salto para intentar sobrepasarnos, pero nunca llegamos. Lo que venga, y cuando venga, ¿sabes el sinónimo? Me la jugaba escribiendo por si lo entendías, pero estaba en lo cierto. Era tan imposible seguirme como mantenerme en equilibrio en este tiempo. Y conseguiste hacerlo. Ahora estás muerto en este universo, tu aliento se perdió en esas nubes de humo. Y son las que me mantienen alerta. Pero eres tan feliz como yo en esta nostalgia. Estaba fuera de tu sistema solar, pero giraba en torno a tu barrio con media copa de más.
Yo era feliz. Haciéndote eses en los portales, y subiéndote por las escaleras. Pareció fácil de primeras cuando me regalabas tus mañanas sin enterarme. Éramos atmósferas antónimas con resistencias. Luego te fuiste. Y las veces que volvías cada vez estabas más lejos y yo más loca. ¿Quién era más persona de los dos? Si regresas hazlo de golpe y acaba conmigo.
Soy feliz con poco, pero nada me llena si me paro a pensar. Pero estoy en la etapa de ser feliz, sonrío y te jodes.
domingo, 29 de diciembre de 2013
viernes, 20 de diciembre de 2013
BE TIMELESS.
Cuando supe que ese verano se acabaría en menos de un día, sólo me entraron ganas de correr. No me sentía capacitada para escribir. Mientras le estaba mirando a las cicatrices mis manos estaban frías. No había ninguna excusa para obviar mis pestañas tísicas de sus cara, aún templada por los restos de recuerdos que resbalaban, esquivando laberintos del día a día. Quizá se olvidó de las mañanas cuando se acostaba.
Aquel rincón era como saltar al vacío, era tan raro ver cómo sobrevivías después de cada viernes, después de cada obstáculo hecho fantasma para mí. Tuvimos poco tiempo pero fue suficiente, y la gradualidad de mis pensamientos no iban acorde con los impulsos, cuando me pegué las alas a la pared de mi consciencia.
Era un código intempestivo, y lo traducíamos con el humo sobre la piel erizada. La sensibilidad de ésta iba acorde con mi mente al escucharte.
Mi salida de emergencia siempre fueron las palabras. Pero la fe en que todo cambia quebró cuando vi tus maletas en la puerta. El deporte mental que aprendí tuvo que volar otra vez. Por inercia nos clavábamos los ojos y por costumbre nuestro plano se volvía de nuestro color. Éramos una parte de ese mundo interno que permanece. Difícil de encontrar en un mundo de calcos. Y fácil control automático de tu vida.
Venías de la generación de los fracasos hacia el abismo de lo absurdo, con la sonrisa característica de la independencia vital. Venías a robarme tiempo para invertirlo en mi reconstrucción. Te salió bien, pero todavía tengo tiempo para que hagas con él lo que quieras. Pero ahora no es el momento. Somos atemporales.
Aquel rincón era como saltar al vacío, era tan raro ver cómo sobrevivías después de cada viernes, después de cada obstáculo hecho fantasma para mí. Tuvimos poco tiempo pero fue suficiente, y la gradualidad de mis pensamientos no iban acorde con los impulsos, cuando me pegué las alas a la pared de mi consciencia.
Era un código intempestivo, y lo traducíamos con el humo sobre la piel erizada. La sensibilidad de ésta iba acorde con mi mente al escucharte.
Mi salida de emergencia siempre fueron las palabras. Pero la fe en que todo cambia quebró cuando vi tus maletas en la puerta. El deporte mental que aprendí tuvo que volar otra vez. Por inercia nos clavábamos los ojos y por costumbre nuestro plano se volvía de nuestro color. Éramos una parte de ese mundo interno que permanece. Difícil de encontrar en un mundo de calcos. Y fácil control automático de tu vida.
Venías de la generación de los fracasos hacia el abismo de lo absurdo, con la sonrisa característica de la independencia vital. Venías a robarme tiempo para invertirlo en mi reconstrucción. Te salió bien, pero todavía tengo tiempo para que hagas con él lo que quieras. Pero ahora no es el momento. Somos atemporales.
lunes, 2 de diciembre de 2013
100.
Queda lejos el puente entre el ego y la ignorancia, la inteligencia y la persona. Traté de hacernos las paces sobre el vértigo y recibí ayuda de fantasmas. Todos quedaron ridículos sobre ese punto. Esas dunas que atormentan y suavizan mis versos, me llaman por la ventana, con el brillo blanco que conoces. Qué difícil encontrarse en este paraíso, donde el derecho a jugarte las cartas se compone de momentos. Difícil ser difícil, y simple, reconocer algo tan simple como un extraño que camina hacia la sombra, en busca de su luz.
Qué difícil empezar, cambiar la dirección.
Todo es una droga
y esa es mi adicción.
Qué difícil empezar, cambiar la dirección.
Todo es una droga
y esa es mi adicción.
lunes, 11 de noviembre de 2013
02:46
Era volver a necesitar el poder que perdí, siempre en el invierno. Ese cuerpo me estaba haciendo retroceder, se quebraban los trozos de mi vida por cada paso que andaba, y tenía una sonrisa enorme en la cara. Nadie llamaba a mi puerta, y nadie gritaba tan en silencio como yo. He estado perdida estas últimas semanas, en busca de mi verdadero yo, levantando pestañas y viendo luces y no lluvia, viendo soledad y cobijo por cada rincón de estas calles, y soñando con mi mundo interior, mi favorito. Las piedras de este camino me están haciendo persona, siempre con las contradicciones, y todo ello fue un hecho que viste en mí, mientras me dibujabas poemas en la espalda. El único alimento del que se ha servido mi cabeza han sido las páginas que escribo, las palabras que digo y mis maneras son parte de ella, pero no me sirven. Es muy relativa la distancia. Es comparable a los ojos de un ciego, se comparte con otros sentidos. No necesito ver para sentir. No necesito mis alas cuando estoy en el cielo buscándote.
Mi desencanto te volvió diferente, quizá cambiante, pero yo estaba siguiendo el camino de luces,y las empecé a ver cada vez más discretas. Me fijaba siempre en ellas cuando estaba mirando a las gotas de mi ventana, pero la distancia acabó por llevarme y me quedé ciega otra vez, con los 4 sentidos rodeándome. Las luces de mi futuro, encontrando el camino.
Mi desencanto te volvió diferente, quizá cambiante, pero yo estaba siguiendo el camino de luces,y las empecé a ver cada vez más discretas. Me fijaba siempre en ellas cuando estaba mirando a las gotas de mi ventana, pero la distancia acabó por llevarme y me quedé ciega otra vez, con los 4 sentidos rodeándome. Las luces de mi futuro, encontrando el camino.
domingo, 27 de octubre de 2013
Hablemos de adicciones.
Se trata de creer que estás dentro de una pantalla donde tienes opciones determinadas para elegir. Esta vez ya no hay tiempo de dejarlo para mañana, porque este tiempo era el que siempre terminaba en empate. La movida es que cuando sabes que no estás dentro del problema, sino que eres el problema, esas opciones se van reduciendo hasta que solo quedan dos portales entreabiertos, por donde no caben las emociones.
Y fue en ese momento cuando lo vi claro. Habían pasado muchos años, pero seguía viéndose como siempre, parecía que el tiempo no había hecho mella en ella. Replandeciente. Cada uno de sus alter ego le hacía feliz a su manera. Pero de esta forma, jamás desplegaría sus ansiadas alas, ya que al fin y al cabo, esa costumbre era lo que le hacía volar. Sin ningún cambio aparente para ella, alguna vez tuvo oportunidades.
No se puede borrar el recuerdo, llega tan dentro que sientes cómo quema cuando tiembla tu pulso. Sus malas frases se acomodaron muy dentro de ella y no pudo explusarlas, eran como cuentos para no dormir que tienen el poder de hacerla soñar sin querer, a sabiendas que tan solo va a ser otra ilusión en el bolsillo.
En los tiempos que corren, es difícil comprender a las Personas. Ser feliz está sobrevalorado.
¿Quién necesita la felicidad teniendo momentos? Todo es un mismo sentimiento. Solamente cambiamos nosotros, con cada gesto, cada paso que damos, o cada mala elección que decidimos. Somos así de abstractos. Y de simples.
Nada era mejor que entonces ni peor que el ahora. Cuando finalmente me reflejé en los cristales de aquellos portales, solo era una silueta, y creo recordar que al otro lado, estaba lloviendo, pero sin duda alguna, ya había olvidado lo esencial... ¿Era yo realmente? Quizá estaba volviendo a hacerlo, quizá no.
Era el momento oportuno para subirme encima del miedo, ya que me estaba esperando detrás de la puerta. Mi sinónimo.
Cuando te conoces de la misma forma que te desconoces es fácil soltarlo. Es como sobornar a la razón para que se quede un poco más contigo mismo, con esa sensación de falsa tranquilidad que se obtiene del maldito proceso...
Es la necesidad aprensiva de vivir al límite, sin querer dar el paso.
Y fue en ese momento cuando lo vi claro. Habían pasado muchos años, pero seguía viéndose como siempre, parecía que el tiempo no había hecho mella en ella. Replandeciente. Cada uno de sus alter ego le hacía feliz a su manera. Pero de esta forma, jamás desplegaría sus ansiadas alas, ya que al fin y al cabo, esa costumbre era lo que le hacía volar. Sin ningún cambio aparente para ella, alguna vez tuvo oportunidades.
No se puede borrar el recuerdo, llega tan dentro que sientes cómo quema cuando tiembla tu pulso. Sus malas frases se acomodaron muy dentro de ella y no pudo explusarlas, eran como cuentos para no dormir que tienen el poder de hacerla soñar sin querer, a sabiendas que tan solo va a ser otra ilusión en el bolsillo.
En los tiempos que corren, es difícil comprender a las Personas. Ser feliz está sobrevalorado.
¿Quién necesita la felicidad teniendo momentos? Todo es un mismo sentimiento. Solamente cambiamos nosotros, con cada gesto, cada paso que damos, o cada mala elección que decidimos. Somos así de abstractos. Y de simples.
Nada era mejor que entonces ni peor que el ahora. Cuando finalmente me reflejé en los cristales de aquellos portales, solo era una silueta, y creo recordar que al otro lado, estaba lloviendo, pero sin duda alguna, ya había olvidado lo esencial... ¿Era yo realmente? Quizá estaba volviendo a hacerlo, quizá no.
Era el momento oportuno para subirme encima del miedo, ya que me estaba esperando detrás de la puerta. Mi sinónimo.
Cuando te conoces de la misma forma que te desconoces es fácil soltarlo. Es como sobornar a la razón para que se quede un poco más contigo mismo, con esa sensación de falsa tranquilidad que se obtiene del maldito proceso...
Es la necesidad aprensiva de vivir al límite, sin querer dar el paso.
miércoles, 23 de octubre de 2013
03:36
La noche bajó sus párpados. Al parecer no quedaba nadie y me embarqué hacia ella. Esa sensibilidad me hacía cada vez más suave y me iba escabullendo soltando los pies. No pude resistirme a ese horizonte, más lejos cada vez de la línea de salida.
Espero sucumbir a la verdad y esclavizar los oídos en la música que siento en este momento. Nuestra patria emprendió su propio camino, y tomé la dirección contraria, feliz y con dominó mental. Siente el descanso de tu sien, la sensación de tocar el viento, palpar las ideas, dormir entre seda, bajar al infierno.
Volveraempezar.
Quise ser, por encima de todo. Es un hecho que me creía, mientras silenciaba el mundo dentro de mí misma. No quise tener los ojos grises los lunes, ni conseguirlo todo a la primera, sin tener soporte supe mantenerme y sentir desde mi prisma.
Nos hablamos mudos, y teñimos la Nada usando el dialecto del silencio, con el guiño y la máscara de la verdad, a nuestro juicio. Te estás sintiendo incapaz, y es por las balas, tienes un mundo creciendo. Sincero es el misterio que nos aleja de nosotros mismos, como improvisar para saciar las dudas, desde dentro.
Preso de la búsqueda, de la estética, y no es más que una crápula. La sorpresa de la historia frívola de un cuerpo que mitiga la vida real con la tinta. El mejor dibujo para tus ojos, después de ver tu autoestima desde lejos, sería su forma.
Y al terminar con este hálito frío en mi cuarto, cuando el poderoso sueño atrae a mis párpados, me reconozco. Y dudo. Y me quiero.
La suerte de tener tacto para lo abstracto, y frío para lo físico, tienes que probarlo...
Espero sucumbir a la verdad y esclavizar los oídos en la música que siento en este momento. Nuestra patria emprendió su propio camino, y tomé la dirección contraria, feliz y con dominó mental. Siente el descanso de tu sien, la sensación de tocar el viento, palpar las ideas, dormir entre seda, bajar al infierno.
Volveraempezar.
Quise ser, por encima de todo. Es un hecho que me creía, mientras silenciaba el mundo dentro de mí misma. No quise tener los ojos grises los lunes, ni conseguirlo todo a la primera, sin tener soporte supe mantenerme y sentir desde mi prisma.
Nos hablamos mudos, y teñimos la Nada usando el dialecto del silencio, con el guiño y la máscara de la verdad, a nuestro juicio. Te estás sintiendo incapaz, y es por las balas, tienes un mundo creciendo. Sincero es el misterio que nos aleja de nosotros mismos, como improvisar para saciar las dudas, desde dentro.
Preso de la búsqueda, de la estética, y no es más que una crápula. La sorpresa de la historia frívola de un cuerpo que mitiga la vida real con la tinta. El mejor dibujo para tus ojos, después de ver tu autoestima desde lejos, sería su forma.
Y al terminar con este hálito frío en mi cuarto, cuando el poderoso sueño atrae a mis párpados, me reconozco. Y dudo. Y me quiero.
La suerte de tener tacto para lo abstracto, y frío para lo físico, tienes que probarlo...
domingo, 20 de octubre de 2013
Hacia donde deberíamos correr para tener la respuesta.
Cuando te ves dentro de una vida que no te pertenece, te buscas. Lo haces tanto que hasta terminas desconociéndote por completo. Es absurdo mirarse en el espejo. Cuando no encuentras el norte dentro de tu propio yo, y decides seguir sin mostrar apego hacia ti mismo, es ahí cuando te preguntas el por qué de las cosas. Sencillo y efectivo. Buscar en la sombra el lugar que te corresponde, fingir la felicidad cuando te atrapan las sábanas, y creer que ha terminado cuando sólo es un puente más.
Pero ésto un día se rompe.
La brisa de la mañana te lo dice: En cualquier mirada se puede edificar un mundo, si te concentras durante 30 segundos. El reloj corre y estás perdido cuando la espera se reduce a la mitad. Echas a correr otra vez, esta vez sin pararte a pensar en lo que sentirás mañana, o si sentirás algo, que no sea invierno. No conozco manos tan frías como las mías, ni caminos con estas ruinas, pero me estoy construyendo, y llego de madrugada a plasmarlo.
No perteneces a ningún lugar cuando todo se concentra en el miedo y en sus sinónimos, pero sientes, por fin, la libertad en la punta de los dedos.
http://www.youtube.com/watch?v=NtjD_zPjKeE
"Nunca te arrepientas de ir a tientas, chica, la vida es una caja de sorpresas"
Pero ésto un día se rompe.
La brisa de la mañana te lo dice: En cualquier mirada se puede edificar un mundo, si te concentras durante 30 segundos. El reloj corre y estás perdido cuando la espera se reduce a la mitad. Echas a correr otra vez, esta vez sin pararte a pensar en lo que sentirás mañana, o si sentirás algo, que no sea invierno. No conozco manos tan frías como las mías, ni caminos con estas ruinas, pero me estoy construyendo, y llego de madrugada a plasmarlo.
No perteneces a ningún lugar cuando todo se concentra en el miedo y en sus sinónimos, pero sientes, por fin, la libertad en la punta de los dedos.
http://www.youtube.com/watch?v=NtjD_zPjKeE
"Nunca te arrepientas de ir a tientas, chica, la vida es una caja de sorpresas"
sábado, 19 de octubre de 2013
No es un adiós, es un hasta pronto.
Es absurdo ponerse a pensar en todo lo que nos vendrá en un futuro, no existe y no nos hacemos a la idea de ello. Este bucle se puede romper a la primera de cambio y dejar todo hecho pedazos, desaparecer...
Te conocí por casualidad siendo una cría. Tú eras el chico mayor, y parece que te estoy viendo sonreír desde la otra esquina del bar cuando aparecía. Y estaba deseando volver a la misma hora, el mismo día de la semana, solo porque me sirvieras cervezas sin que nadie se enterara, o me llevaras a dar una vueltas con la moto en tus ratos libres.
Quizá si mirara atrás de nuevo recordaría tus ahogadillas en la piscina, o las escapadas por el bosque, o los botellones en tu pueblo que darían tanto que hablar...
Me gustaba cuando estaba delante de ti durante horas escuchando las miles de historias que tenías guardadas en el cajón, y las que inventabas para mí. Me enseñaste muchas cosas que hoy en día están conmigo y se irán conmigo.
Jamás me olvidaré de la noche en la que me mandaste mil mensajes para que saliera y apareciste en la puerta de mi casa a las tantas, obligándome a salir 5 minutos a la calle... Y sí, me castigaron, pero nunca te lo dije, creo que ahora era el momento de hacerlo...
Siento la gran impotencia de no haber podido compartir estos últimos años contigo, ya sabes que siempre he sido la niña responsable e inocente y tú la mala influencia de los 14 años, pero será nuestro secreto.
Puede que la más fría de las despedidas me hubiera gustado más que el silencio, me siento orgullosa de haberte conocido en uno de los mejores años de mi vida, y sé que tú me recordarás como la chica especial que dijiste que era, tan diferente a ti y tan magnética... Pero al fin y al cabo es lo que nos hizo unirnos tanto.
Recuerdo el día en el que me dijiste, ¿por qué te ríes siempre que yo me río? Y mi respuesta fue: Tu sonrisa me hace reír.
Y es cierto que, por ambición, me gustaba hacerte reír a ti.
Sé que estarás sonriendo desde allí arriba al leerme, supongo que esperabas una despedida por mi parte. Y sé que nos volveremos a encontrar y te lo contaré de nuevo, amigo... Lo prometo.
Vuela muy alto, Adi.
Te conocí por casualidad siendo una cría. Tú eras el chico mayor, y parece que te estoy viendo sonreír desde la otra esquina del bar cuando aparecía. Y estaba deseando volver a la misma hora, el mismo día de la semana, solo porque me sirvieras cervezas sin que nadie se enterara, o me llevaras a dar una vueltas con la moto en tus ratos libres.
Quizá si mirara atrás de nuevo recordaría tus ahogadillas en la piscina, o las escapadas por el bosque, o los botellones en tu pueblo que darían tanto que hablar...
Me gustaba cuando estaba delante de ti durante horas escuchando las miles de historias que tenías guardadas en el cajón, y las que inventabas para mí. Me enseñaste muchas cosas que hoy en día están conmigo y se irán conmigo.
Jamás me olvidaré de la noche en la que me mandaste mil mensajes para que saliera y apareciste en la puerta de mi casa a las tantas, obligándome a salir 5 minutos a la calle... Y sí, me castigaron, pero nunca te lo dije, creo que ahora era el momento de hacerlo...
Siento la gran impotencia de no haber podido compartir estos últimos años contigo, ya sabes que siempre he sido la niña responsable e inocente y tú la mala influencia de los 14 años, pero será nuestro secreto.
Puede que la más fría de las despedidas me hubiera gustado más que el silencio, me siento orgullosa de haberte conocido en uno de los mejores años de mi vida, y sé que tú me recordarás como la chica especial que dijiste que era, tan diferente a ti y tan magnética... Pero al fin y al cabo es lo que nos hizo unirnos tanto.
Recuerdo el día en el que me dijiste, ¿por qué te ríes siempre que yo me río? Y mi respuesta fue: Tu sonrisa me hace reír.
Y es cierto que, por ambición, me gustaba hacerte reír a ti.
Sé que estarás sonriendo desde allí arriba al leerme, supongo que esperabas una despedida por mi parte. Y sé que nos volveremos a encontrar y te lo contaré de nuevo, amigo... Lo prometo.
Vuela muy alto, Adi.
domingo, 13 de octubre de 2013
La ecuación irresoluble.
Invertía las horas en aquel reloj, tenue luz reflejaban tus gafas al sol, con la calma y los roces cada día. Y llegaron las palabras. Es ahí donde desvestimos el silencio y cerramos puertas, abrimos lágrimas y bocas.
Todo quedó en pretérito.
Y es aquí, con ese impulso de la noche, y con el vacío que queda al leerte a kilómetros, donde pierdo la calma y juego con el tiempo.
Y sus incendios.
La necesidad de las noches compensa el miedo al devenir de las mañanas, y en ese cristal tenemos la respuesta.
Esa actitud del impulso, hace que empiece a resquebrajarme, y lo sigues intentando. Ese chasquido, esa luz que desprende tu mirada al saber de mi, te rompe el cerebro.
Nunca tuvimos equilibrio.
Te estudié durante siglos y sigo observándote desde aquí, y aunque sigas sin entender el caos, mi desorden está creándose, y desde esta barra solo alcanzo la puerta de salida, pero está cerrada, y otra vez se ha hecho de día. Ese calor de otros brazos, o el sabor de la victoria en otros labios, forma la línea que separa tu historia de la mía, y los lazos que se descosen a medida que que comento errores,
tú los enmiendas.
Haz de mí un éxito, que pueda seguir navegando entre imposibles cuando lo invisible está en tus ojos, que siga enamorándome todos los días aun sabiendo que me miento en el espejo. Házmelo.
Me reconoces las pistas en los charcos y en las gotas de la ducha cuando escondes tus lágrimas, en el aire blanco de tus pulmones, y en los escotes de aquellas damas. Me reconoces en mi foto.
Pero no en mi alma.
Y al igual que para el caos no existen los sinónimos, tú y yo seguiremos inventandonos en cada término. Eléctricos.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Difuminarnos.
Esta poesía gastada, me devolvía a las horas más bajas del momento. Los párpados, cubiertos de rimmel, que se esparcía por las mejillas. Llegaba dando tumbos a la cama, que parecía más vacía que de costumbre, dejaba el hueco a la derecha por si aparecías. Pero cada vez se hacía más grande. Te estabas haciendo a la idea, pero nada es suficiente para este abandono,
y poco a poco
bajaba de la cama,
e iba de puntillas a fumar a la ventana.
Se oía tu risa desde el alféizar, y desde dentro. En mi cuerpo los cristales que quedaban abrían esas cicatrices, pero había demasiado peso en la conciencia de mi ego.
Quise jugar esa noche, y velar en la pared esperando a que fueras tú el que me pusieras contra ella, y desatar así, la poca inocencia que me quedaba.
Sedienta de invierno y de nieve, me conformo con botellas transparentes con carmín en el difusor.
Ya no son tus labios.
Nada habría sido igual, siendo siempre lo mismo, descubriste un mundo vacío que ahora está mutando y es fantástico, pero sigue siendo banal a la par que eléctrico.
Afirmación irónica de mi imagen en el espejo.
En cada grieta veo relámpagos, la definición irrisoria de la vida con mis matices personales, esos que amas a la par que odias.
Me quedé con lo puesto. Pero más lo estabas tú esa noche. Posando grácil en tu ventana. En el agujero que separa tu habitación del pasillo al precipicio. Sabes que me encontrarás al otro lado,
desnuda,
como la primera vez,
y tan efímera como siempre.
y poco a poco
bajaba de la cama,
e iba de puntillas a fumar a la ventana.
Se oía tu risa desde el alféizar, y desde dentro. En mi cuerpo los cristales que quedaban abrían esas cicatrices, pero había demasiado peso en la conciencia de mi ego.
Quise jugar esa noche, y velar en la pared esperando a que fueras tú el que me pusieras contra ella, y desatar así, la poca inocencia que me quedaba.
Sedienta de invierno y de nieve, me conformo con botellas transparentes con carmín en el difusor.
Ya no son tus labios.
Nada habría sido igual, siendo siempre lo mismo, descubriste un mundo vacío que ahora está mutando y es fantástico, pero sigue siendo banal a la par que eléctrico.
Afirmación irónica de mi imagen en el espejo.
En cada grieta veo relámpagos, la definición irrisoria de la vida con mis matices personales, esos que amas a la par que odias.
Me quedé con lo puesto. Pero más lo estabas tú esa noche. Posando grácil en tu ventana. En el agujero que separa tu habitación del pasillo al precipicio. Sabes que me encontrarás al otro lado,
desnuda,
como la primera vez,
y tan efímera como siempre.
lunes, 7 de octubre de 2013
¿Cuándo es demasiado tarde?
Cuando solo había luces, sólo destellos y calor. Me arrancabas los días a mordiscos y me sacabas de la cama metiéndote en ella para despertarme. El recuerdo fue en vano. Simplemente esos castillos no pudieron reconstruirse más, y ahora estamos cayendo. Tengo las listas de reproducción en las sienes y me torturo cada noche buscando un puto por qué, un por qué otra vez. No tienes tiempo para escucharme y por eso sólo me lees. Y me oyes. Solo son sonidos en tu cabeza y vuelvo a ser yo otra vez. Quizá algún día pueda huir de verdad y no dejar rastro como te dije un día, solo estoy preparando mi terreno.
Sé que podría tenerlo solo con decírtelo, pero no puedo arriesgarlo. Empieza el invierno y tengo frío de ti, de tus abrazos absurdos y de mis caricias congeladas, helandote el corazón y calentando tu mente. No volverás a mirarme con los mismos ojos otra vez, pero veré en ti el mismo poeta.
La calle de noche tiene un pase, pero siempre me quedaré con este tejado,
desde aquí se ve la ciudad, pero siempre preferiré mirar a la luna.
Tú sabes por qué.
No puedo apostar más, ni pensar una noche más, me vale esta media hora frente una pantalla y el sonido. El mismo sonido que hacía mientras me estabas comiendo con los ojos desde la otra esquina de la habitación. Y yo sólo tenía las teclas delante. Ni siquiera tengo fotos en la pared.
Estás fuera de mi vida, pero dentro de mi cabeza. ¿Qué se supone que es esto ahora?
La otra noche olí tu perfume. Inconfundible.
Espero que tú sigas oliendo el mío sin soltar mi nombre de tu boca, porque voy a dejar de existir en cuanto me acostumbre a esto. Jamás volveré a ser yo. Y eso me asusta. Sé que me odias por todo y te doy las gracias. No sé quererte, nunca lo supe. Y me doy las buenas noches como si mañana no volviera a pensar en esto.
Los sueños no se me dan bien, y nunca creí en la magia pero
echaría de menos los porros que te fumas ahora. Con la ropa puesta y sin mí.
Sé que podría tenerlo solo con decírtelo, pero no puedo arriesgarlo. Empieza el invierno y tengo frío de ti, de tus abrazos absurdos y de mis caricias congeladas, helandote el corazón y calentando tu mente. No volverás a mirarme con los mismos ojos otra vez, pero veré en ti el mismo poeta.
La calle de noche tiene un pase, pero siempre me quedaré con este tejado,
desde aquí se ve la ciudad, pero siempre preferiré mirar a la luna.
Tú sabes por qué.
No puedo apostar más, ni pensar una noche más, me vale esta media hora frente una pantalla y el sonido. El mismo sonido que hacía mientras me estabas comiendo con los ojos desde la otra esquina de la habitación. Y yo sólo tenía las teclas delante. Ni siquiera tengo fotos en la pared.
Estás fuera de mi vida, pero dentro de mi cabeza. ¿Qué se supone que es esto ahora?
La otra noche olí tu perfume. Inconfundible.
Espero que tú sigas oliendo el mío sin soltar mi nombre de tu boca, porque voy a dejar de existir en cuanto me acostumbre a esto. Jamás volveré a ser yo. Y eso me asusta. Sé que me odias por todo y te doy las gracias. No sé quererte, nunca lo supe. Y me doy las buenas noches como si mañana no volviera a pensar en esto.
Los sueños no se me dan bien, y nunca creí en la magia pero
echaría de menos los porros que te fumas ahora. Con la ropa puesta y sin mí.
martes, 1 de octubre de 2013
Cuando lo leas, cierra los ojos.
No sé qué fui. Distraerme entre aquellos árboles completó mi vaso lleno de agua, y desbordó. Estaba perdida en lo más profundo del laberinto, más allá de la soledad, y cerca de la completa cercanía a la desesperación. Pero los brazos desperezándose esta mañana me hicieron comprender. Lo vi en aquella pared pintado, vi las lagunas de la noche arañando mi día y supe que era real, que había alcanzado un paso más, y estaba acercándose. Desde lo más alto de mis ideas disparo a quemarropa tus costillas, una vez más, como si no hubiera pasado el tiempo. Tengo restos de tu piel entre mis dedos, y una ristra de sueños enlazados por la distancia. Sólo déjame sola. Sólo inventa otro norte diferente y haz que lo pierda como la primera vez, sólo arde tú solo esta vez. Y olvida que algún día fuimos, ya no existiremos nunca más de esa forma. Sigues ladrando, pero no me gimes al oído, ya no me muerdes las ganas, ni revuelves las llaves de tu puerta entre mis sábanas. Cuando abras los ojos no estaré allí. Quedan demasiadas cosas pendientes, pero nunca más volverán a ser como esperábamos. Ya no soy lo que buscabas. Soy material puro, y no necesito más huecos a mi medida, no más caminos cortados ni heridas con sal. Solo la puta brisa de ese recuerdo, nada más. Agradezco hablar conmigo desde dentro, y contigo desde el infierno. Las balas que dejaron cicatrices en tu ombligo viven en ti. Y no necesitas abrirlas, ya no necesitas estas manos. Te acercas a mí cubierto de alfileres, pero mi lengua es más peligrosa, me gustaba perder mientras tú lo intentabas. Ahora no tienes ni idea de lo que necesito. Yo sigo viendo la luna clara aunque llueva, tú sólo ves el sonido de las copas. No quiero que me entiendas más.
https://www.youtube.com/watch?v=Ffgsf3pqaD8
https://www.youtube.com/watch?v=Ffgsf3pqaD8
domingo, 29 de septiembre de 2013
Un mes.
Esa sensación de llorar de felicidad, de estar de buen humor por la mañana, de despertar en medio de la noche y reirte, de correr por las calles de madrugada. Eso es vida. Y dejé a un lado los relatos tristes para volver a mí por un momento. Ese guiño que me tira desde el espejo cuando me veo, cuando siento que me alcanzo un poco más, y luego suspiro. Y se me escapa un poco de amor. Quien lo entienda ganará. En este otoño de pensamiento me están creciendo alas, y con el septiembre que muere emprendo el vuelo, hacia el lugar que me corresponde, sin saberlo, pero sin mirar atrás. Y así fue cómo empecé a escribir. Difícil coger mi mano hasta fundirte, fácil el impulso que me saca del sueño. Como un ave que necesita el viento para mecerse, y el sol para quemar las viejas retinas del pasado... Sé que viste la silueta una vez más en este insulso verano, cada noche, cada lágrima y cada triste sonrisa que termina en calada. Y el amalgama de electricidad que recorre mis venas, explota con el recuerdo de aquellos despertares, ahora extraños, sin musas en mi puerta. Y supe que los dos sabemos querer, pero esa idea no la soportas. Una vida llena de experiencias rotas por los mismos, pero en proceso. No busco que me entiendas nunca, no busco una respuesta. Me reconforta la idea de que pude hacerlo y tú lo entendiste una vez. Eso bastó para matarte para el resto de tu historia.
Una reflexión desde el otro lado de tu planeta, en mis mejores días. Parece que volví a abrir los ojos otra vez en una nueva etapa de mi vida.
lunes, 23 de septiembre de 2013
La delgada línea entre aquellos antónimos.
En la noche de estrellas nubladas, de los cuerpos vibrantes, de miradas que queman, me encuentro.
El frío congela mis ganas, aunque esta noche sea eterna, y me llevan de la mano sin darme cuenta. La mirada triste, los ojos cansados y el rimmel por las mejillas, mis labios en tus labios, sin pedir la cuenta.
En la noche que me habla, que me deja sin aliento, disipa las dudas de mi persona mientras bailo entre los destellos.
Vi tatuar tus huellas en mi espalda, vi arañar con tus uñas el cielo, pero sólo hoy, sólo esta noche. Y desapareceremos.
Entre esas manos, desgarrando mis pensamientos, entre esas sábanas, teñidas de alcohol y ceniza.
De mis labios cae la última gota de vodka, de mis ojos el último relámpago, y sin entender ni una palabra entras en mi juego. Nos atrapamos.
Volveré a elevarme de esa forma, a recordar que los sueños son sueños pero les pongo argumento, y que perderme bajo la lluvia de las calles hace el mismo efecto.
Quién podrá acordarse de ese parpadeo, de los círulos de humo, y del imán de tus dedos. Sin sentido siento cómo vuelves, muy despacio, a colarte entre mis dudas, y tan sólo huyo, eligiéndome.
Los gritos y los vasos se oyen de lejos, y no puedo escuchar más que mi a cabeza en ese taxi, mientras me alejo más y más
de mí misma.
Voy hacia niguna parte, y, en esta noche, es la mejor parte del mundo.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Shake up your tired eyes, the world is waiting for you.
En mi cabeza solo existen fechas límite, un viaje, un paseo o un concierto. Fechas límite que no van más allá, pero que se incrementan a medida que las cumplo.
Límite, la misma palabra lo dice, todo tiene un final, y aún no te has dado cuenta de eso. Y no ver más allá de un día es triste, pero también es interesante saber que por cada día-límite que desaparece, comienza una nueva aventura, la espera de otra fecha que me hará plantearme algo nuevo. Desde aquí es imposible distinguir nada, realmente, nunca supe la forma, pero es algo que debes guardar para ti, porque tú sí lo sabes. Lo soportas de esta forma, sabías que no existía límite y yo decía lo contrario. Y con tantas noches sin dormir y tantos días unidos, tantas tardes y tantas palabras, no nos dimos cuenta de que yo sí sabía dónde estaban mis límites, y, cuando lo supiste, ya no era la persona que te hizo feliz, porque en realidad, todo era una ilusión para ti. Los límites no se pueden aplicar a las personas, algo que limita, no es infinito, y cada persona tiene los propios. Nada es para siempre, ni tú, ni yo, ni nadie. Disfruta de cada momento como si fuera la última vez...
http://www.youtube.com/watch?v=GGuN584_yNA
Límite, la misma palabra lo dice, todo tiene un final, y aún no te has dado cuenta de eso. Y no ver más allá de un día es triste, pero también es interesante saber que por cada día-límite que desaparece, comienza una nueva aventura, la espera de otra fecha que me hará plantearme algo nuevo. Desde aquí es imposible distinguir nada, realmente, nunca supe la forma, pero es algo que debes guardar para ti, porque tú sí lo sabes. Lo soportas de esta forma, sabías que no existía límite y yo decía lo contrario. Y con tantas noches sin dormir y tantos días unidos, tantas tardes y tantas palabras, no nos dimos cuenta de que yo sí sabía dónde estaban mis límites, y, cuando lo supiste, ya no era la persona que te hizo feliz, porque en realidad, todo era una ilusión para ti. Los límites no se pueden aplicar a las personas, algo que limita, no es infinito, y cada persona tiene los propios. Nada es para siempre, ni tú, ni yo, ni nadie. Disfruta de cada momento como si fuera la última vez...
http://www.youtube.com/watch?v=GGuN584_yNA
viernes, 6 de septiembre de 2013
No he cambiado tanto y lo sabes
Me desperté sabiendo que seguía un día más. Hoy he conocido el sabor de la lluvia en este lugar. Lo definiré como "sensaciones".
Extravagantes, nuevas, terroríficas, brutales, enérgicas...
Las sensaciones me han hecho ser como soy, las asociaciones de las mismas siempre acaban haciéndome caer, pero es tan dulce... Y solo llevo 11 días aquí. Cada día descubro una sensación diferente, un aroma, un color, un tono de voz, o una mirada cómplice, y me hace sentir tan viva que me incita a seguir construyéndome, es magia.
Sensaciones, como despertarte un día más y emprender el camino hacia ninguna parte con la seguridad de que vas a terminar por encontrar lo que buscas sin quererlo, y apostar por algo mejor y acertar.
Me entiendes desde que te fuiste, pero en nuestros ojos solo hay invierno. Y seguirás siendo mi musa hasta que no pueda más o termines odiándome. Siempre supe que la verdad está en todas partes pero estamos demasiado ciegos para verla... Y tanto la venda como las formas para destruirla están en nuestras manos.
Cobardes, sin quererlo, somos así. Y yo no quiero querer más. Pero necesito sentir más sensaciones tan alucinantes como estas.
domingo, 1 de septiembre de 2013
No pride.
Estoy hablando con un fantasma en frente del espejo, consumiéndome. Entre caladas desaparezco y sigo con ganas de gritarte. Que te gires y sonrías, el gesto que se llevó mi norte y ahoga tus ánimos, las piernas frágiles que entre las mías hacían malabares.
Miro por la ventana y solo hay frío, y los días no dibujan mis cuadernos. Me paro en esta oscura ciudad y retrocedo, tus ojos no dibujan las líneas de mi cuerpo.
Estoy en mi planeta buscando límites, cerrando puertas a mis ganas y enterrando las promesas, ponme otra más. Y vuela.
No me busques en las calles, quema mis textos y huye, tu espalda es el imán de la muerte y aún falta tiempo para verte... Aún sobran ganas de tenerte. Pensar en mí como forma de vida, destruye el tiempo que perdimos juntos y ríete.
Pasaré por tu calle, y rozaré tu puerta y tus ganas, coseré tus impulsos a los míos y por fin seremos... Aunque eso solo pasa en las películas.
Miro por la ventana y solo hay frío, y los días no dibujan mis cuadernos. Me paro en esta oscura ciudad y retrocedo, tus ojos no dibujan las líneas de mi cuerpo.
Estoy en mi planeta buscando límites, cerrando puertas a mis ganas y enterrando las promesas, ponme otra más. Y vuela.
No me busques en las calles, quema mis textos y huye, tu espalda es el imán de la muerte y aún falta tiempo para verte... Aún sobran ganas de tenerte. Pensar en mí como forma de vida, destruye el tiempo que perdimos juntos y ríete.
Pasaré por tu calle, y rozaré tu puerta y tus ganas, coseré tus impulsos a los míos y por fin seremos... Aunque eso solo pasa en las películas.
jueves, 29 de agosto de 2013
"Seremos dos putas hasta que alguna acierte"
Dolió una vez, sí que dolió. Las palabras atravesaban su pecho como una fina espada de metal. Y esta vez fue la definitiva. Sus alas caían desde el precipicio perdiéndose entre la oscuridad de esos ojos tristes, de esa muerte sin eternidad, de ese comienzo de la vida en otro cuerpo. Y se volvieron a encontrar cuando la tierra volvió a girar. Me reconociste en aquel paseo y clavaste de nuevo esos cristales transparentes en los míos, translúcidos. Perdiste el control y me dejaste caer, aterricé de lleno en el olvido de tu cuerpo sobre el mío y nadie tuvo la culpa. El terror de cada noche al acostarme. Ella, vanidosa de caricias, y él, un adicto a su violencia. Se perdió en el tren hacia el abismo y en sus ojos reflejaba todo el odio que quedaba en tierra, persiguiéndola hasta el final de sus días, nunca pude controlarlo, nunca tan lejos como ahora, ni tan cerca como tus labios mordiéndome a kilómetros en mis sueños. No volverás aunque regrese, ni seré tu musa del humo, ese que me tiraste a la cara.
http://www.youtube.com/watch?v=hodQT4W6gHA
http://www.youtube.com/watch?v=hodQT4W6gHA
domingo, 18 de agosto de 2013
A la espera.
Los recuerdos no desaparecen, el tiempo amaina ese huracán de emociones pero mueren contigo. Me conociste y nos cruzamos, pero cada día era un paso más hacia el abismo. El amor lo es todo y está en todos, pero no todos pueden romper la muralla entre uno mismo y el propio ego, y es tan triste... Soy tristeza cuando callé, y mis pasos me hicieron pagar con el resultado, el lugar más oscuro del planeta está dentro de mi pecho hacia la izquierda, y sé que aún te gustaría morderlo. Esa es tu condena, y lo que me ata son sus lazos. Querer respirar otra vez y verlo claro, por el camino de la indiferencia se conoce lo mejor de cada uno, pero me da tanto miedo ser normal... Se acaba mi tiempo y se agota tu vida por cada día que pasamos lejos, volvamos a lo mismo, síndrome de abstinencia sin esas palabras y ese humo entre nuestros dientes, helados de frío, con la rabia del amanecer entre litros. Tengo que dejarlo y dejarte. Dejarnos. Debajo de mis párpados está la muerte y bajo tu boca el mundo, vamos a matarnos. Vamos a intentarlo de verdad y ser libres entendiéndolo, hacerlo bien como al principio. Todo ha terminado y abro los ojos en otra luz y no hay nada que me lleve, mis piernas temblando en el pasillo.
Sigo la película y con las caricias que necesito y no me das, con la música que desprendes sin tocarme las pestañas, con las lágrimas que ya no mojan mi hombro y me hacen verlo claro.
Nada más allá de un pasado y tu presente. Mi pasado soy yo y nunca fui fácil. Descífralo. La ecuación que va más allá de una cara bonita y una mente compleja, va más allá y lo supiste ver... Pero no puedo reconocerte después de tanto tiempo y me está comiendo la espera, la cuenta atrás para el final de todo, o el principio de todo. Encuentra tu camino me dije, y me abrasa la cabeza por todos los recuerdos, nunca elegí vivir así mi cuento. Necesitar un abrazo más que cualquiera sin ser capaz de que sea recíproco en sí mismo, otra vez vuelve el frío y necesito más hasta que me duela la cabeza, necesito más y se me termina el tiempo... Ojalá el tiempo me devuelva oro y el pasado arda con lo que me sobra, quiero salir de aquí y no puedo encontrarme. Al fin y al cabo seguiré esperando que el tiempo me cambie otra vez. De tantas.
Sigo la película y con las caricias que necesito y no me das, con la música que desprendes sin tocarme las pestañas, con las lágrimas que ya no mojan mi hombro y me hacen verlo claro.
Nada más allá de un pasado y tu presente. Mi pasado soy yo y nunca fui fácil. Descífralo. La ecuación que va más allá de una cara bonita y una mente compleja, va más allá y lo supiste ver... Pero no puedo reconocerte después de tanto tiempo y me está comiendo la espera, la cuenta atrás para el final de todo, o el principio de todo. Encuentra tu camino me dije, y me abrasa la cabeza por todos los recuerdos, nunca elegí vivir así mi cuento. Necesitar un abrazo más que cualquiera sin ser capaz de que sea recíproco en sí mismo, otra vez vuelve el frío y necesito más hasta que me duela la cabeza, necesito más y se me termina el tiempo... Ojalá el tiempo me devuelva oro y el pasado arda con lo que me sobra, quiero salir de aquí y no puedo encontrarme. Al fin y al cabo seguiré esperando que el tiempo me cambie otra vez. De tantas.
lunes, 12 de agosto de 2013
Aunque ahora te da igual.
Brillaba en sus gafas el reflejo de una vida eléctrica. Y los dejaba ciegos. Atravesaba mi corazón como un corcho en la pared: sin lamentaciones. Era un disco en la Edad Media, una sonrisa mediocre para lo que hay que ver hoy en día... Ellos merecían más. Pero ella se bastaba hasta el límite, era única, como la música. Cómo podrías saberlo si me estás perdiendo con esas preguntas, no eres tú, porque no me aguantas. En aquel antro supieron el nombre de aquella noche, porque llegó ella sobrevolándolos. Salió a buscarme y empezó a llover, pero era más fuerte y sus venas no daban abasto, sangre y alcohol, y las heridas propias infectadas de rabia. Quería más. Aún quedaba tiempo, pero no existían los días esa noche. Lo veía lejos, y tú pudiste tocarme en la distancia, mínima, de roce intempestivo con tus yemas en mi cuello, te ví temblar con el gesto. Con ganas de respirar algo más que un aliento, con ganas de besar algo más que un cuerpo, triste la lluvia de la noche que me viste, pero feliz de encontrarte por mi cabeza otra vez. Estás ciego, pero tienes que cuidarte, estoy loca y lo demás me lo guardo para cuando quiera conocerme. Y con el segundo abrazo te cedo el precipicio. De madrugada entre tus piernas, y mi sueño se rompe a la vez que el vaso. Muere tu desidia en esas lágrimas y tus insultos contra el techo de tu habitación, esos ojos no serán los mismos... Pero volverás a mirarme como un relámpago en esta tormenta. Soy culpable de las cosas que no te dije y de los días que creaste mientras estaba ausente. Eres capaz de hacerlo y no lo merezco chico, tienes que cuidarte. Lo veo todo gris y poso con sonrisa arcaica. Y ahora dime si no es amor todo lo que te hice. Y ahora dime si no es odio todo lo que soy en este instante.
martes, 6 de agosto de 2013
Simbiosis
Le puse un patrón a la verdad y me tragué sus cartas. La realidad ingrata, el cuerpo apático, muerto entre las sábanas.
Fiándome el porvenir con amenazas, propias, las ganas me desgarran lentas, corrosivas.
Encima del tejado de los sueños, del humo que sale de mi garganta, encima de las malas distancias y del frío de las palabras.
Corriendo en carreteras, esquivando las faltas, si hay una salida, llegaré en llamas a buscarla.
Me dijo que era única, y siendo ésta mi condena, regalé mi tiempo al mismo y me lo devolvió a su manera.
En una postura ambigua, encima de tu cama domaba mi tristeza mientras cortaba mis alas, si te veo en un lavabo, no me dirijas la palabra.
Tus uñas por mi espalda, haciendo cábalas por mis pausas, relámpagos de miradas, me pongo si te marchas, y te marchas.
Si te hablo de mí, pierdes vida, ya me pasó una vez y destrozó la nostalgia, me comen los nervios y me los fumo con ganas, ahora ya no tarda, mi imaginación se gasta...
Sin ilusión por crecer, pero haciendo lo propio, con el orgullo de los hombres y el deseo de los ángeles me llamas...
Te lo pongo difícil, pero cuando te acuerdes de mí, dibújame con palabras.
http://www.youtube.com/watch?v=6NgawBNnDVUsábado, 27 de julio de 2013
Hacia alguna parte...
Sintiéndolo imposible, viajando por un túnel escarpado que parece no tener fin, viendo la profundidad desde arriba. Lo vi desde allí, era el mejor paisaje del mundo, pero las piernas no me dejaban avanzar hasta el final.
Finalmente encontrándote, en cada vaso en mi suelo de madrugada, en cada sombra de las farolas en la calle, en el agua cristalina del lago. Y siempre que estoy a un palmo de tocarte, desapareces.
Desaparecen todas mis marcas en mi piel, le doy un trago a mi copa con inocencia y el fuego de mi habitación me mece a la par que me desespera, el ruido del papel al quemarse llena mis ojos de desánimo.
Animándome en las imágenes nubladas en el tiempo, sabiéndo que éste nos la está jugando, los segundos se clavan y desgarran la mitad de mi corazón. Yo sabía que no podría seguir.
Sigues emocionando, a pesar del silencio, yo sigo siendo única para esto, y sabes como yo que nadie puede entenderlo, nadie sabe como soy en realidad. Salvo una excepción.
Excepto ese horizonte cambiante, pienso esta noche y empiezo a temblar. Esta amalgama de visiones y roces, de aceras y estaciones, de un avión y un cielo. De empezar a volar desde ahora.
Ahora sí creo que es ese momento. Las balas que calaban limpias a través de tu piel caen al suelo, manchadas. Y nada volverá a ser igual. Esos días las coincidencias eran nuestro abrigo, y todos echamos de menos el invierno.
Invernales tus manos, dando vueltas en tus sábanas, con la luz de tu cerebro encendida y parpadeante, apagada a los ojos del necio. No más drama, en esta vida temporizada, en esta vida ausente que quiere ser libre y no sabe cómo.
Aguantando las ganas de volver, "aunque tú no lo sepas he inventado tu nombre" y ahora no puedo recordarlo. Existe en mi, está por todas partes. Incluso a tu alrededor. Blindé la puerta del destino para que no hiciera justicia...
porque el pronombre personal plural no era primera persona para Nosotros.
Finalmente encontrándote, en cada vaso en mi suelo de madrugada, en cada sombra de las farolas en la calle, en el agua cristalina del lago. Y siempre que estoy a un palmo de tocarte, desapareces.
Desaparecen todas mis marcas en mi piel, le doy un trago a mi copa con inocencia y el fuego de mi habitación me mece a la par que me desespera, el ruido del papel al quemarse llena mis ojos de desánimo.
Animándome en las imágenes nubladas en el tiempo, sabiéndo que éste nos la está jugando, los segundos se clavan y desgarran la mitad de mi corazón. Yo sabía que no podría seguir.
Sigues emocionando, a pesar del silencio, yo sigo siendo única para esto, y sabes como yo que nadie puede entenderlo, nadie sabe como soy en realidad. Salvo una excepción.
Excepto ese horizonte cambiante, pienso esta noche y empiezo a temblar. Esta amalgama de visiones y roces, de aceras y estaciones, de un avión y un cielo. De empezar a volar desde ahora.
Ahora sí creo que es ese momento. Las balas que calaban limpias a través de tu piel caen al suelo, manchadas. Y nada volverá a ser igual. Esos días las coincidencias eran nuestro abrigo, y todos echamos de menos el invierno.
Invernales tus manos, dando vueltas en tus sábanas, con la luz de tu cerebro encendida y parpadeante, apagada a los ojos del necio. No más drama, en esta vida temporizada, en esta vida ausente que quiere ser libre y no sabe cómo.
Aguantando las ganas de volver, "aunque tú no lo sepas he inventado tu nombre" y ahora no puedo recordarlo. Existe en mi, está por todas partes. Incluso a tu alrededor. Blindé la puerta del destino para que no hiciera justicia...
porque el pronombre personal plural no era primera persona para Nosotros.
jueves, 25 de julio de 2013
Jueves inerte.
El amor puro, flagelante,
atiza en sus cuerpos
penetrando en el desastre,
y recuerdas.
En cada plano mental,
pierdes vida,
y ganas distancias,
lo mejor de mi vida bajo las pestañas.
Vuelvo a sentir mis límites,
y vuelves a destrozar los tuyos,
indagando profundamente en mis letras
y en mi cuerpo.
Volátiles, en ese puerto
sombras naranjas sin argumentos,
y un grito ahogado en el océano
del tiempo.
Y él desaparecía,
por cada gota que perdía,
yo gritaba en silencio
y eso le volvía loco.
Háblame del vacío
y seguirás acertando,
duda en definirlo,
y salda la cuenta que te debo.
Jueves inerte,
yo por destrozar tus méritos,
tú por descifrar mis ojos,
seremos únicos.
atiza en sus cuerpos
penetrando en el desastre,
y recuerdas.
En cada plano mental,
pierdes vida,
y ganas distancias,
lo mejor de mi vida bajo las pestañas.
Vuelvo a sentir mis límites,
y vuelves a destrozar los tuyos,
indagando profundamente en mis letras
y en mi cuerpo.
Volátiles, en ese puerto
sombras naranjas sin argumentos,
y un grito ahogado en el océano
del tiempo.
Y él desaparecía,
por cada gota que perdía,
yo gritaba en silencio
y eso le volvía loco.
Háblame del vacío
y seguirás acertando,
duda en definirlo,
y salda la cuenta que te debo.
Jueves inerte,
yo por destrozar tus méritos,
tú por descifrar mis ojos,
seremos únicos.
lunes, 15 de julio de 2013
Cuentas los días y desapareces.
Me permites este párrafo,
azul, triste, como la lluvia en tu párpado,
resbalándote por la mejilla
hasta llegar a tus labios.
En la mañana más incierta del resto de tu vida
aparezco,
y tú me abrazas como el primer día.
Y yo me coloco,
en el centro de tus pensamientos diarios
mientras se desangra tu vida,
y nuestra historia.
Déjame libre en esta travesía
y guárdame la canción que me debías,
hoy me pasé por aquí,
y en esta calle solo queda lluvia.
Media vida esperando,
para perderlo en una vuelta,
el placer de la soledad,
encerrado en una maleta.
Nuevo nudo en la garganta,
mi cuerpo trémulo por tu presencia,
me mordías la piel de lejos,
y la distancia se hizo eterna.
En tu hombro encuentro calma,
y las sábanas de esta cama me las tengo que llevar,
tus cuentas pendientes,
mi paz para pensar.
Divagando corazones, soñando las horas
mientras el tiempo nos lanza las verdades a la cara,
y con esta distancia que matas,
mueren también mis palabras.
azul, triste, como la lluvia en tu párpado,
resbalándote por la mejilla
hasta llegar a tus labios.
En la mañana más incierta del resto de tu vida
aparezco,
y tú me abrazas como el primer día.
Y yo me coloco,
en el centro de tus pensamientos diarios
mientras se desangra tu vida,
y nuestra historia.
Déjame libre en esta travesía
y guárdame la canción que me debías,
hoy me pasé por aquí,
y en esta calle solo queda lluvia.
Media vida esperando,
para perderlo en una vuelta,
el placer de la soledad,
encerrado en una maleta.
Nuevo nudo en la garganta,
mi cuerpo trémulo por tu presencia,
me mordías la piel de lejos,
y la distancia se hizo eterna.
En tu hombro encuentro calma,
y las sábanas de esta cama me las tengo que llevar,
tus cuentas pendientes,
mi paz para pensar.
Divagando corazones, soñando las horas
mientras el tiempo nos lanza las verdades a la cara,
y con esta distancia que matas,
mueren también mis palabras.
martes, 2 de julio de 2013
Todos hemos soñado con un final.
Por esa zona solo se veían dunas y cactus. Era lunes por la mañana, pero en realidad hacía mucho tiempo que no conocía la noción del tiempo, había existido alguna vez, pero ahora lo veía todo tan borroso que no podría afirmarlo.El sol pegaba tan fuerte que ni siquiera me acordaba de respirar, no podía caminar más y mis ojos se cerraban a medida que avanzaba medio metro más, y otro más, y otro más.Ya no quedaba batería y la música que iba pegada a mis oídos se esfumó y todo quedó en silencio, no podía sentir un milímetro de mi cuerpo, se derretían mis ideas, todo se nublaba a mi alrededor y encima de mí no quedaban nubes, pensé que la última visión que tendría sería un gran fondo azul y el último sonido, los pocos latidos que notaba por debajo de mi ropa, cada vez más débiles.La arena se metía cada vez más dentro de mis pies haciendo el camino más difícil de lo que era y no me quedaba agua en la botella. Creo que empezaba a creerme eso de que había llegado mi final después de todo.Es curioso, estaba perdida en medio del desierto a 50 grados y seguía sintiendo frío en los pies.Cuando abrí los ojos por segunda vez había caído en una piscina de agua muy transparente en cuyo fondo pude ver mi esperanza. Había caminado durante años por ese lugar y nunca había visto ninguna, pero estaba ahí y solo yo podía salvarme de aquello. Buceé hasta el fondo con todas mis fuerzas y encontré una puerta.Solo quería volver a casa, me lo había prometido y estaba tan cerca...Rozando la puerta pude entrar, pero la sorpresa llegó cuando lo conseguí, porque se cerró y el agua se evaporó por completo, era la sensación más extraña de mi vida, ya no había agua, y tampoco sol, no sentía calor y tampoco frío.¿Había conseguido llegar o me había dormido debajo de un cactus mágico?Me giré dando tumbos y miré a mi alrededor. Solo había oscuridad.Pero no tenía miedo y sentía que mis ojos se llenaban de lágrimas. Tenía tantas lágrimas que ni siquiera pude hacer ruido.Podía imaginar el olor de las hojas que caían de los árboles en otoño y de las primeras flores de primavera, pero no había rastro de calor ni de frío, ni siquiera recordaba la sensación.En aquella dimensión solo existía el término medio, sin contradicciones. Y sentí que me explotó el corazón del pecho.Volví a abrir los ojos una tercera vez, pero todo había cambiado... Había vuelto a casa pero solo veía las caras pálidas y tristes de mi familia y amigos.Corría a abrazarlos pero nunca llegué a rozar ni un ápice de sus respectivos cuerpos y eso me hizo estremecer.En mi cabeza solo había miles de palabras que no conocía excepto una, una palabra.¿Eso me llevaría a la eternidad o al completo olvido?Unas gotas de agua resbalaban hasta llegar al ombligo, y un sobresalto me hizo despertar a las 04:27 am de un martes cualquiera. Y, a pesar de todo esto, sé que nunca recordaré esa palabra.
lunes, 17 de junio de 2013
¿Todo o nada?
¿Por qué me miras así?
¿Es que hay algo dentro de mis círculos oculares que te inquiete que no sea el mismo todo?
Podemos brillar, hacernos eternos, luchar y gritarnos, pero... ¿a cuenta de qué, si estamos consumiéndonos?
Como el que dejó escapar una pluma de colibrí, tan pequeña e insignificante que no le damos importancia, pero que sigue el mismo curso que el camino ya marcado.
Estábamos flotando unidos en ese espacio cuadrado, hablando de nada y de todo, hablando del odio y sus contrarios, del amor y sus sinónimos... del tiempo.
No podíamos ver el Sol porque era de noche, pero seguía estando ahí, y es lo que quiero decirte, que yo te lo explico de seguro, desde mi base, desde mi historia, estamos en igualdad de condiciones aunque quieras ser el único en descifrar la eterna pregunta, aunque hagamos cábalas de nuestros inciertos y abstractos pensamientos, pero que nunca lo descubriremos unidos...
En nuestro estado mental próximo al verano te encuentro; en cada horizonte y en cada verso, creo que he aprendido a encontrar el término correspondiente que mereces.
La luna me saludaba y yo seguía con mis estrellas, dándole la bienvenida frente al cristal, esa oscuridad entraba tan dentro que me sentía tan fría como la noche que empezaba. No podía dejar de mirar esos puntos sin preguntarme el por qué de tus palabras, y tú no parabas de repetirme la misma frase y, en ese momento, para mí no existían pausas:
"Somos tan heterogéneos que en el día en el que podamos salvarnos, no nos mezclaremos, porque no podremos ser libres sin desaparecer, no podremos agarrarnos a la nada, porque no existe, y ese será nuestro concepto"
¿Cuál es el secreto si decimos que no existe, pero si pensamos en ella ya la estamos creando?
Que quede entre tú y yo, pero el tiempo que nos une no es tan único como la muerte que nos separa, te lo silbaré en forma de canción, te lo soplaré en la próxima calada, nos consumiremos juntos sin ninguna elección... Y me acabarás entendiendo sin ganas.
¿Es que hay algo dentro de mis círculos oculares que te inquiete que no sea el mismo todo?
Podemos brillar, hacernos eternos, luchar y gritarnos, pero... ¿a cuenta de qué, si estamos consumiéndonos?
Como el que dejó escapar una pluma de colibrí, tan pequeña e insignificante que no le damos importancia, pero que sigue el mismo curso que el camino ya marcado.
Estábamos flotando unidos en ese espacio cuadrado, hablando de nada y de todo, hablando del odio y sus contrarios, del amor y sus sinónimos... del tiempo.
No podíamos ver el Sol porque era de noche, pero seguía estando ahí, y es lo que quiero decirte, que yo te lo explico de seguro, desde mi base, desde mi historia, estamos en igualdad de condiciones aunque quieras ser el único en descifrar la eterna pregunta, aunque hagamos cábalas de nuestros inciertos y abstractos pensamientos, pero que nunca lo descubriremos unidos...
En nuestro estado mental próximo al verano te encuentro; en cada horizonte y en cada verso, creo que he aprendido a encontrar el término correspondiente que mereces.
La luna me saludaba y yo seguía con mis estrellas, dándole la bienvenida frente al cristal, esa oscuridad entraba tan dentro que me sentía tan fría como la noche que empezaba. No podía dejar de mirar esos puntos sin preguntarme el por qué de tus palabras, y tú no parabas de repetirme la misma frase y, en ese momento, para mí no existían pausas:
"Somos tan heterogéneos que en el día en el que podamos salvarnos, no nos mezclaremos, porque no podremos ser libres sin desaparecer, no podremos agarrarnos a la nada, porque no existe, y ese será nuestro concepto"
¿Cuál es el secreto si decimos que no existe, pero si pensamos en ella ya la estamos creando?
Que quede entre tú y yo, pero el tiempo que nos une no es tan único como la muerte que nos separa, te lo silbaré en forma de canción, te lo soplaré en la próxima calada, nos consumiremos juntos sin ninguna elección... Y me acabarás entendiendo sin ganas.
lunes, 3 de junio de 2013
Una base sobre una base.
Con las ideas enredándome una noche más pero con el alma tranquila: "Por sus venas ahora puede fluir la calma que aporta tu presencia. Desde que te cruzaste supo que eras el único que podía sobrevolarla mientras ella se sobre avisaba cada segundo de vuestro tiempo. Y murieron sus ideas para construir algo más solido. Hoy en día le sostiene esa base, finas barras de metal por venas, pared resistente por piel y armazón blindado como corazón. Y conseguiste colarte en mitad de la construcción, ahora no puedes salir, estás encerrado y se lo gritas al mundo y esa extraña tristeza que inunda tus ojos también se dejará morir en ese lugar. Pero no tienes miedo, se ha convertido en tu hogar. Dentro de ella podrías colarte con solo un relámpago de tu mirada , pero ya lo hiciste hace mucho, cuando mandaste construir desde sus ruinas"
sábado, 1 de junio de 2013
Nos estamos evaporando ...
Las cartas que preparé se están quemando a medida que pasan los días, ya no estoy aquí, ya no estoy aquí y tú te vas alejando de este lugar.
En el camino no dejé de mirar atrás para perder el tiempo que no tuve o para tropezar de nuevo contigo, en un lugar diferente a... esto.
No me he ido y ya no estoy aquí, y no me importa la hora que marque el reloj, ese que nunca llevo, ese que tú me prestas cada noche. Y mi cabeza sigue preguntándose por qué siempre es de noche en esta historia, y cuando amanezca ya no estarás para verlo.
Perdiendo trenes en un autobús, y... vuelve a empezar otra semana, ya queda menos para esperar en el andén de las despedidas.
En el camino no dejé de mirar atrás para perder el tiempo que no tuve o para tropezar de nuevo contigo, en un lugar diferente a... esto.
No me he ido y ya no estoy aquí, y no me importa la hora que marque el reloj, ese que nunca llevo, ese que tú me prestas cada noche. Y mi cabeza sigue preguntándose por qué siempre es de noche en esta historia, y cuando amanezca ya no estarás para verlo.
Perdiendo trenes en un autobús, y... vuelve a empezar otra semana, ya queda menos para esperar en el andén de las despedidas.
martes, 7 de mayo de 2013
Solo de ida.
Era por el calor de la noche,
el cielo abierto nos mostraba las estrellas, y, como tontos
no le hacíamos caso.
Nos vieron huir hacia el fracaso.
Quiero probarte otra vez,
sentir el miedo.
Y quitarnos el frío del invierno
que sale de nuestros cuerpos.
Aparecían las farolas y mi presencia.
Mi cama vacía representa un final,
y esas luces naranjas me desesperan...
necesitaba su piel y no paraba de temblar.
Pude notarlo de lejos,
desde que te encontré, preso,
en el centro de mis pensamientos más profundos.
Sé que no saldrán ilesos.
Sé que es niebla lo que veo,
sabes que mis ojos son tu caramelo,
y en nuestro oscuro universo
nuestra sangre cubre el suelo.
Tú tenías la fórmula,
y la explosión del sentimiento se dejó ver,
y hoy en esta jaula,
esperando el billete de ese tren.
Solo de ida.
lunes, 6 de mayo de 2013
Las casualidades no se eligen.
Yo tenía claro en medio de aquella maleza a esas horas nadie saldría con vida de allí, pero ella
no paraba de decirme que solo con cerrar los ojos nos haríamos invisibles y conseguiríamos escapar. Estábamos matándonos sin querer, habíamos entrado sin darnos cuenta pero con muchas ganas. Ahora, era el momento y la oscuridad me envolvía. Decidí acariciarla por última vez y contárselo al oído, en voz muy baja:
-Y fue allí donde vi mi arco iris más brillante y mis ganas de ganar, donde cada esquina de las calles me hacían temblar por tu presencia, donde el sonido de los vasos resquebrajados me hacía esbozar media sonrisa y soltar media lágrima, donde el hielo que recubre mi cuerpo delimita con el tuyo y se separa. Fue allí donde te encontré y te perderé, y donde podré volar un día por última vez, encendiéndome justo cuando llega el momento, o dejándola pasar con velas derramadas... Ese momento es mi número uno, y solo mi piel es más eléctrica de esta forma. Parece un laberinto de ideas lo que me recorre ahora, y allí puedo encontrarme con ellas y morir por la mañana como una hoguera. Lo recuerdas ahora, la lluvia en la carretera sonaba con fuerza y viste mi sombra desvanecerse entre los charcos, yo gritaba muy fuerte pero creo que solo para mí, porque no me alcanzaste. Y conseguí llegar y pararte tan fuerte que el impulso me hizo caer, pero eso ahora no importa, porque se está acabando nuestro tiempo..."
Y justo antes de terminar, noté tus trémulos dedos enlazándose en mi pelo, diciéndome con los ojos brillantes:
"Está llegando la hora más cercana al alba y seguimos con vida, creo que me has dado ese poder..."
-Has vuelto a salvarme, chica, sé que has sido tú.
lunes, 29 de abril de 2013
Algún día pude hacerlo...
... y quizá me estuvieras esperando. Pero seguiría siendo como hoy, y tu espera se destruiría como otros tantos.
Los lunes nunca fueron los mejores, pero tampoco lo somos nosotros.
No soy de nadie y me siento desaparecer más por cada segundo que me roba el tiempo, y parece que me estoy mirando de frente con mi propio rostro, deseando salir de aquí otra vez.
Siempre igual. Y parece que la pantalla le queda grande a mis letras.
Siempre creando, volviendo a mí y cuando voy a salir por la puerta grande me ahogo y cojo carrera
en el sentido contrario. Si me cruzo contigo voy a volver a girar, pero... no puedo con la vuelta completa...
No quiero que se apague, pero no me quemes. Sálvame. Hazlo. Tú sabes cómo.
domingo, 21 de abril de 2013
"...la luna puede reflejarse en un vaso..."
Era un domingo de Sol y la tierra mojada de la noche anterior todavía se sentía brillar junto a la hierba de los parques, y decidió acostarse encima de ella. No había ningún motivo aparente, sus costillas parecían temblar pero se sentía liberadamente feliz. Las gotas de las flores que le caían de los árboles que podía ver desde abajo le hacían sonreír, por el mero hecho de hacerle sentir vivo. Y de repente volvió esa canción a su cabeza. Parecía que podía tocarla con los dedos, rozarla con cuidado, mecerla junto a él de forma que podían unirse tanto, que hasta él mismo se pudiera convertir en lo mismo. Una canción hecha hombre, o un hombre canción. Era la incoherencia que reavivaba todas las hojas rotas de aquel desierto verde desde el cuál vigilaba a sus musas. Seguía con esa idea que decía que las cosas abstractas creaban universos dentro de su propio interior, y hoy estaba lleno de sentimientos y sensaciones que solo se explicaban por ese motivo, esa canción. Le habían dicho que sólo podía enamorarse una vez y parecía que no encontraba el momento ni el lugar, las ansias de volar por aquella preciosa palabra parecía un abismo, pero no podía dejar de preguntárselo.
Sentía que estaba borracho todo el día, le embriagaban tanto esos rayos de luz... Derrochaba las horas junto a ese vieja radio que le hacía enloquecer y sentía que no había otra persona que pudiera conocerle mejor que él. En ese parque autodestruirse era un auténtico placer, podría preguntárselo una y otra vez y siempre sería la misma respuesta, ¡cómo lo admiraba!
Le gustaba recordar sus 5 sentidos y darles forma, ponerse mirando hacia arriba y manejarlos a su antojo.
En cuanto se giró hacia la izquierda notó el repiqueteo de unos dedos en su espalda haciéndole estremecer mientras un atisbo de sonrisa se reflejaba en su cara."Era mejor que hacer el amor"
De pronto, se levantó en cuestión de segundos, estaba empezando a llover, y rápidamente esa lluvia se convirtió en una tormenta de nieve, y el frío estaba empezando a calar. No habían pasado dos minutos y podía notar el sabor del agua que caían de las nubes. Era dulce.
Tan dulce que se volvió adictivo. Y comenzó a reír sin parar, necesitaba gritarlo, era increíble. Nunca jamás se había imaginado que la nieve de una mañana podía saber tan dulce y hacerle sentir tan afortunado, pensaba que nadie le creería por esto, pero no le importaba, solo quería gritarlo. Gritarlo y no parar de hacerlo hasta quedarse sin voz, siguió con lo mismo hasta que se encontró de frente con un portal espejo. En cuanto se vio en él, su voz quebró y la tormenta se evaporó, como si nada de eso hubiera tenido lugar y el siguiera bajo el árbol.
Entonces giró la cara cuidadosamente al percatarse de que Alguien en ese parque le estaba mirando, y sintió que nunca nadie en ningún momento de su vida pudo haberlo hecho como lo hizo Alguien, ese fugaz relámpago atravesó su oscuro iris y le dejó una cicatriz, y por ese segundo, en ese parque, esa madrugada, por primera vez sabía que no tenía ninguna duda. Ese relámpago era ella. Y terminó su imaginación con la vista de sus ojos y la imagen de su alma.
domingo, 7 de abril de 2013
Entre sábanas.
Yo. No puedo terminarlo. Aprovechando la claridad. Domingo. No estás en mi vocabulario. No me salen las palabras. Necesario. Nunca quise hacerlo. Te conocí. Así será. Hoy temblando. La fibra de la primera capa de piel. Suave, despacio.Vuelve otra vez. Fuera de mí. Vete de aquí. Y no me dejes. Todo valió la pena. Sin morir entre arcoiris. Brisa de tu pelo. Es alucinante. Canciones de radiocasette. Silbame en las manos. Destruye tu risa. Cercando mi horizonte. Nunca jamás fue posible. En tu universo de sensaciones. Suena el jazz. Seduciendo con el humo de tus labios. Imprescindible. El túnel de las pupilas. Está sonando en mi cabeza. Sueños rojos. El tobogán de tu melodía. Errores. Me escupes las heridas. Cabrón. Empiezo de nuevo. Corazones brillantes. Cállame las razones. Buscándome. Acero. Quererse. Volver atrás. Me equivoco de dirección. Me encuentro en el cambio de sentido. Llego a mi cita. Hasta aquí mis pies. Huye la ciudad. Vámonos. Grito en la calle. Me sigue ocurriendo. Linterna enredada. Viento gris. Sacudete mis besos. Conóceme. Perdidos en la arena. Borrachos. Juega a la vida. Estoy flotando. Vuelvo a irme. Abrazos. Gotas de lluvia.
Despertar.
Yo tampoco sabría cómo titularlo.
Por tus laberintos, pasillos y paredes,
no hay hilo más firme que el de la intuición.
No cortes el cable invisible, que caiga el puente por su peso,
pero no mates al arquitecto.
No dejes que el silencio ahogue un buen verso,
ni que una mala palabra rompa el hermoso silencio.
Por tus susurros, aliento,
respiración se escapa el eco del miedo
No dejes que tus labios mientan otro nombre,
no dejes que los míos se castiguen sin estas letras.
Por el precipicio en el que miras no hay abismo,
ni aguas tormentosas
No creas en el miedo, si no en el vértigo.
No dejes de hacer equilibrismo, pero sin mirar abajo,
no dejes que la lluvia te permita resbalar.
Por las paredes de mi cárcel te escribo ensangrentado,
no hay puñal en la escena, y no hay delito.
No puedo susurrar y grito.
Pero no hay muro más estricto, ni carcelero más indolente
que la piel en la que habito
mientras tu habitas mi mente.
No hay puñal, y no hay delito,
pero sé que sigo vivo.
Que impares juntos hacen pares,
se resolverán los empates.
Yo mientras tanto, te escribo.
El folio en blanco, fundiéndose con mis lágrimas
y reinventando con cada letra la alegoría de los días.
En tus ojos vi al poeta,
en mis huesos el desaliento quebró y tuve el sol en mis manos.
Cegándome las noches, anunciando los kilómetros en tus labios.
Era una visión en medio del desierto,
o una pieza olvidada en el cajón de la infancia.
Pero su mirada estaba brillando,
y los cristales en el interior se partían
por el latido.
Vibraba la ciudad y estábamos huyendo,
los golpes en los charcos nos teñían las piernas,
recordando la lluvia de nuestros cuerpos
invadiendo los recuerdos de aquella tarde,
en la mañana de nuestra historia.
Y vuelvo a las sombras,
cuando tu rostro tiñó mi nostalgia,
y la inocencia de tus gestos enredados en mis palabras
me hicieron crear para salvarme.
Me despertaste del sueño.
Por tu electricidad,
tus actos vandálicos en mi mundo interior,
tus ganas de quemarme las ganas con una palabra,
Si no llegué a conocerme fue porque conocías la forma,
Y tu nombre rebota en mi alma, haciendo trampas.
Prepárame el día en el que me vaya,
y no te salgas sin salvarme otra vez.
Todo lo que aprendimos sin mezclarnos,
despídemelo sin lágrimas.
Y vuelve cada noche en tus impulsos.
Gracias por tu parte :)
viernes, 5 de abril de 2013
Mi dulce destrucción. Presente perfecto.
Cuando entraba la mañana,
las dos luces de tu rostro vibraban frente el espejo.
Ya todos se habían ido,
ya la sombra en el pasillo solo dibujaba tus líneas.
Los rayos en mi cara,
me hacían ver las palabras que me soltabas a través del viento.
Y volvía a creer.
Podríamos volver atrás, volver a empezar.
Pero seguiríamos siendo extraños.
Si había terminado mi primer capítulo,
tú estabas en los créditos,
y todo habría terminado en un roto en el tiempo.
Como un agujero en el espacio.
Levitando juntos, separadamente perfectos.
Siempre creyendo en el poder de la libertad.
Siempre mostrándole a la almohada las fuerzas
para soñar.
Escuchando lentos los acordes,
mientras me fumo un cigarro de nostalgia,
pienso en lo ciegos que estáis
cuando cerráis vuestras almas.
El viaje que empezó cuando descubrí la tinta,
el líquido de mis venas que se destapa
cuando cojo los bolígrafos,
y se destruye contra el folio con esa tristeza,
que hoy es mi arte.
Vuelco mi vida, y miro al pasado.
Vuelcas mis días y haces el presente perfecto.
Porque no hay nada más maravilloso,
que conocer el núcleo de tus versos.
jueves, 21 de marzo de 2013
El día mundial de la poesía y yo siempre llego tarde.
Saliendo de mi cabeza junto con mis ánimos, daría mil vueltas para encontrarlo de nuevo. En mis aceras
se resbalan las miradas si lo siento, en sus armas, la velocidad de mi existencia, la lentitud de tu olvido y
las historias, que cuentas como clavos en tu estómago, manchando con tu sangre la tinta de mis versos, otra vez, me busco y no me encuentro hasta que llegas tú primero.
La vuelta al inicio de la fábula, comienzo a escucharla, yo no creo en la distancia y encontré tu táctica, por
mis sobresaltos de misterio cuando nos rozábamos, hoy mi cielo apático está creando como la alquimia, anticipando la vista en tus horizontes hasta llegar a los puntos suspensivos con cara de víctima.
Me reconoces entre tantos párpados, te reconozco en otros rostros cuando camino sin rumbo, por el olvido de tus sombras rodeándome, haciendo surgir mi mundo interior, ese al que nunca llegas, al que siempre rozas con tus palabras, al que dejas anímico y sin armas.
Ya he agotado mis capítulos, pero sigo intentándolo por la autodestrucción, el poder único que nadie lo toca
excepto yo. Esclavos de la monotonía, ciegos de sustancias no digeridas por todos, abstracta y transparente como ellas, con las resacas en el centro de tu alma, de tu música. Puedo tocar las palabras con solo estirarme, soñandome en la realidad, alzando vistas, una alternativa que me saque de mi esperanza más difusa. Por las estrechas calles de esta avenida tratando de expulsar alguno de mis más sentidos impulsos, que arrancando mi piel a tiras, son los dueños de mis creaciones, alzo de nuevo la mirada pensando en que te debo la mitad de mi nostalgia.
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