Me permites este párrafo,
azul, triste, como la lluvia en tu párpado,
resbalándote por la mejilla
hasta llegar a tus labios.
En la mañana más incierta del resto de tu vida
aparezco,
y tú me abrazas como el primer día.
Y yo me coloco,
en el centro de tus pensamientos diarios
mientras se desangra tu vida,
y nuestra historia.
Déjame libre en esta travesía
y guárdame la canción que me debías,
hoy me pasé por aquí,
y en esta calle solo queda lluvia.
Media vida esperando,
para perderlo en una vuelta,
el placer de la soledad,
encerrado en una maleta.
Nuevo nudo en la garganta,
mi cuerpo trémulo por tu presencia,
me mordías la piel de lejos,
y la distancia se hizo eterna.
En tu hombro encuentro calma,
y las sábanas de esta cama me las tengo que llevar,
tus cuentas pendientes,
mi paz para pensar.
Divagando corazones, soñando las horas
mientras el tiempo nos lanza las verdades a la cara,
y con esta distancia que matas,
mueren también mis palabras.
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