domingo, 29 de diciembre de 2013

Puentes.

Es de hipócritas. La luz con la que despiertas al medio día, y esos párrafos huérfanos, cargados de cenizas no son más que eso. Pasado. Pero nos conformamos con seguir haciendo lo mismo para obtener los mismos resultados. Y caemos. Pero nos sentimos tan felices que cuando vamos a cruzar de nuevo, damos un gran salto para intentar sobrepasarnos, pero nunca llegamos. Lo que venga, y cuando venga, ¿sabes el sinónimo? Me la jugaba escribiendo por si lo entendías, pero estaba en lo cierto. Era tan imposible seguirme como mantenerme en equilibrio en este tiempo. Y conseguiste hacerlo. Ahora estás muerto en este universo, tu aliento se perdió en esas nubes de humo. Y son las que me mantienen alerta. Pero eres tan feliz como yo en esta nostalgia. Estaba fuera de tu sistema solar, pero giraba en torno a tu barrio con media copa de más.
Yo era feliz. Haciéndote eses en los portales, y subiéndote por las escaleras. Pareció fácil de primeras cuando me regalabas tus mañanas sin enterarme. Éramos atmósferas antónimas con resistencias. Luego te fuiste. Y las veces que volvías cada vez estabas más lejos y yo más loca. ¿Quién era más persona de los dos?  Si regresas hazlo de golpe y acaba conmigo. 
Soy feliz con poco, pero nada me llena si me paro a pensar. Pero estoy en la etapa de ser feliz, sonrío y te jodes.

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