sábado, 27 de julio de 2013

Hacia alguna parte...

Sintiéndolo imposible, viajando por un túnel escarpado que parece no tener fin, viendo la profundidad desde arriba. Lo vi desde allí, era el mejor paisaje del mundo, pero las piernas no me dejaban avanzar hasta el final.

Finalmente encontrándote, en cada vaso en mi suelo de madrugada, en cada sombra de las farolas en la calle, en el agua cristalina del lago. Y siempre que estoy a un palmo de tocarte, desapareces.

Desaparecen todas mis marcas en mi piel, le doy un trago a mi copa con inocencia y el fuego de mi habitación me mece a la par que me desespera, el ruido del papel al quemarse llena mis ojos de desánimo.

Animándome en las imágenes nubladas en el tiempo, sabiéndo que éste nos la está jugando, los segundos se clavan y desgarran la mitad de mi corazón. Yo sabía que no podría seguir.
Sigues emocionando, a pesar del silencio, yo sigo siendo única para esto, y sabes como yo que nadie puede entenderlo, nadie sabe como soy en realidad. Salvo una excepción.

Excepto ese horizonte cambiante, pienso esta noche y empiezo a temblar. Esta amalgama de visiones y roces, de aceras y estaciones, de un avión y un cielo. De empezar a volar desde ahora.

Ahora  sí creo que es ese momento. Las balas que calaban limpias a través de tu piel caen al suelo, manchadas. Y nada volverá a ser igual. Esos días las coincidencias eran nuestro abrigo, y todos echamos de menos el invierno.

Invernales tus manos, dando vueltas en tus sábanas, con la luz de tu cerebro encendida y parpadeante, apagada a los ojos del necio. No más drama, en esta vida temporizada, en esta vida ausente que quiere ser libre y no sabe cómo.

Aguantando las ganas de volver, "aunque tú no lo sepas he inventado tu nombre" y ahora no puedo recordarlo. Existe en mi, está por todas partes. Incluso a tu alrededor. Blindé la puerta del destino para que no hiciera justicia...

porque el pronombre personal plural no era primera persona para Nosotros.

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