Queda lejos el puente entre el ego y la ignorancia, la inteligencia y la persona. Traté de hacernos las paces sobre el vértigo y recibí ayuda de fantasmas. Todos quedaron ridículos sobre ese punto. Esas dunas que atormentan y suavizan mis versos, me llaman por la ventana, con el brillo blanco que conoces. Qué difícil encontrarse en este paraíso, donde el derecho a jugarte las cartas se compone de momentos. Difícil ser difícil, y simple, reconocer algo tan simple como un extraño que camina hacia la sombra, en busca de su luz.
Qué difícil empezar, cambiar la dirección.
Todo es una droga
y esa es mi adicción.
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