martes, 12 de julio de 2011
Como los poetas.
En las aguas heladas fui poeta y mi cuerpo consiguió arder entre ellas viendo la forma en la que te deshacías lentamente. Un objeto roto... sin ganas de escaparse del mismo lugar al que se inició aquel infierno. Los amaneceres arrancados hasta el final, la libertad enjaulada, donde nada vale nada. Una despedida sobra a la decimonovena, solo la venganza conlleva a la deseada tregua. Los labios han aprendido a callar despacio... no hay manera de describir el porvenir. Existe un extraño pasado que no quiere dejarnos. Y nosotros, a lo nuestro, mejor no recordamos para no dolernos... y ya no importa que engañes, si luego sonríes. Me pegaste un trozo de alma con pegamento y me robaste la poca inocencia que me quedaba... y por tu culpa mi inspiración cogio las maletas y se fue de vacaciones a sentarse frente a tu puerta.
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