domingo, 27 de octubre de 2013

Hablemos de adicciones.

Se trata de creer que estás dentro de una pantalla donde tienes opciones determinadas para elegir. Esta vez ya no hay tiempo de dejarlo para mañana, porque este tiempo era el que siempre terminaba en empate. La movida es que cuando sabes que no estás dentro del problema, sino que eres el problema, esas opciones se van reduciendo hasta que solo quedan dos portales entreabiertos, por donde no caben las emociones. 

Y fue en ese momento cuando lo vi claro. Habían pasado muchos años, pero seguía viéndose como siempre, parecía que el tiempo no había hecho mella en ella. Replandeciente. Cada uno de sus alter ego le hacía feliz a su manera. Pero de esta forma, jamás desplegaría sus ansiadas alas, ya que al fin y al cabo, esa costumbre era lo que le hacía volar. Sin ningún cambio aparente para ella, alguna vez tuvo oportunidades.

No se puede borrar el recuerdo, llega tan dentro que sientes cómo quema cuando tiembla tu pulso. Sus malas frases se acomodaron muy dentro de ella y no pudo explusarlas, eran como cuentos para no dormir que tienen el poder de hacerla soñar sin querer, a sabiendas que tan solo va a ser otra ilusión en el bolsillo.

En los tiempos que corren, es difícil comprender a las Personas. Ser feliz está sobrevalorado.
¿Quién necesita la felicidad teniendo momentos? Todo es un mismo sentimiento. Solamente cambiamos nosotros, con cada gesto, cada paso que damos, o cada mala elección que decidimos. Somos así de abstractos. Y de simples.
Nada era mejor que entonces ni peor que el ahora. Cuando finalmente me reflejé en los cristales de aquellos portales, solo era una silueta, y creo recordar que al otro lado, estaba lloviendo, pero sin duda alguna, ya había olvidado lo esencial... ¿Era yo realmente? Quizá estaba volviendo a hacerlo, quizá no.
Era el momento oportuno para subirme encima del miedo, ya que me estaba esperando detrás de la puerta. Mi sinónimo.
Cuando te conoces de la misma forma que te desconoces es fácil soltarlo. Es como sobornar a la razón para que se quede un poco más contigo mismo, con esa sensación de falsa tranquilidad que se obtiene del maldito proceso...

Es la necesidad aprensiva de vivir al límite, sin querer dar el paso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario