jueves, 29 de agosto de 2013

"Seremos dos putas hasta que alguna acierte"

Dolió una vez, sí que dolió. Las palabras atravesaban su pecho como una fina espada de metal. Y esta vez fue la definitiva. Sus alas caían desde el precipicio perdiéndose entre la oscuridad de esos ojos tristes, de esa muerte sin eternidad, de ese comienzo de la vida en otro cuerpo. Y se volvieron a encontrar cuando la tierra volvió a girar. Me reconociste en aquel paseo y clavaste de nuevo esos cristales transparentes en los míos, translúcidos. Perdiste el control y me dejaste caer, aterricé de lleno en el olvido de tu cuerpo sobre el mío y nadie tuvo la culpa. El terror de cada noche al acostarme. Ella, vanidosa de caricias, y él, un adicto a su violencia. Se perdió en el tren hacia el abismo y en sus ojos reflejaba todo el odio que quedaba en tierra, persiguiéndola hasta el final de sus días, nunca pude controlarlo, nunca tan lejos como ahora, ni tan cerca como tus labios mordiéndome a kilómetros en mis sueños. No volverás aunque regrese, ni seré tu musa del humo, ese que me tiraste a la cara.

http://www.youtube.com/watch?v=hodQT4W6gHA

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