lunes, 8 de mayo de 2017

Lo reconozco.

-No deberías vivir en el pasado- Me dijo.

Y yo tardé unos segundos en responder. Reaccioné mientras me imaginaba palpando un recuerdo. Y dije entre una gran sonrisa y mil lágrimas en los ojos que tenía razón, que no debería tenerlo tanto en el presente. Que no debería refugiarme en el olor de cada país que que he visitado, que no debería mirarme las dedos e imaginar lo que escribían frente a un lago cristalino, mientras la brisa calmaba mi ansiedad. Que no debería mirar al techo y verlo por un segundo de otro color, o que de repente pensase que no tengo ventanas. Que no debría asomarme al balcón con miedo a que me vieran fumar, o dar una calada sin mirar a mi izquierda por si había alguien compartiendo. Que no debería soñar despierta ni imaginarme que es otra hora distinta. Que no debería tener el sabor de un recuerdo en los labios, o el dolor de una cicatriz en mi piel. Que no debería sentirme en una cárcel sabiendo que mis alas habían sido gigantescas, creyéndome mundanamente especial.  
Pero... ¿y cómo voy a llevarlo a la práctica si todos mis impulsos están en contra de mi misma? ¿No te has dado cuenta que cada día en el que vivo es una página más? ¿Que aunque no lo plasme en el folio se tatúa cada vez más dentro y metamorfosea mis entrañas? ¿Que no puedo despertarme y no ver mi vida desde un telescopio que se ha quedado a vivir cerca de mi pecho? 
Creo que he cambiado. Ahora amo al resto del planeta. No puedo vivir sin verme reflejada en cada color magnético que me saca a bailar desde el cielo, ni tampoco sin respetar cada ser que gira alrededor de mi. Me amarga el pensar que no encajo, a veces, pero siempre se me pasa, porque en el fondo me creo. Y me hago las paces mientras repito que es maravilloso. He revolucionado al epílogo de mis etapas y él mismo me ha citado, incluso en la conclusión de sus inicios.

Me he sentido regalar trozos de mi esencia entre flores y trenes, entre acogidas y guerras.  

jueves, 16 de febrero de 2017

El estallido.

No recuerdo la última vez que lloré,
pero sí sé cuándo estallé por dentro.
Se me acumulan las balas que no disparo,
y las palabras quedan apiladas en mis venas,
obstruyendo poco a poco el corazón.
Siento que algún día voy a reventar
y a mancharlo todo con sangre de mi tinta,
con cometas llenos de energía
recién salidos de mi pecho.
Mi piel está cubierta de vidrio,
que hace de mi vida ciclos perennes,
y deja algún pedazo en el mundo
para tentar al azar.
Qué rabia tener tanto que dar
y dejarlo todo encerrado en un espacio
inabarcablemente irrisorio,
concediéndome la censura del oxímoron,
gritando silenciosa todo el amor que supuro,
mientras aborrezco la imagen que reflejo
y saboreo el resto de miel de mis líneas.
El placer de la dualidad 
no la conocen todos.
-Y ese es mi secreto a voces-

martes, 6 de diciembre de 2016

"La vida es corta y la suerte es lenta, azarosa fauce que del tiempo se alimenta"

La vida es una mezcla entre los aeropuertos y el humo de un cigarrillo. Viene, se va, y mientras vuela por el aire se consume. Algunas veces se pausa y otras se vuelve fugaz, mientras muere día a día alimentándose de dosis de más vida. Es curioso que la vida sea tan frágil y a la vez sea la respuesta para todo. Lo mismo pasa con la tinta que se derrama al escribirse, porque la vida se graba por sí sola. Se revuelve en cada diario y llora, dibuja corazones y líneas abstractas, y también se transforma en otras formas de vida.
A pesar de que la vida es simple, tiene muchas teorías propias. Yo, por ejemplo, tengo grabada la teoría del caos entre las cejas. No es algo visible a primera vista, pero quema como un tatuaje. Quema porque la vida hace que siempre esté esperando preguntas pero el caos no me deja ninguna respuesta.
Resulta triste pensar que la perfección de la vida se mide en alguna que otra historia que ha muerto. Y solo puedo basarme en detalles para explicarme. No tienen por qué ser nocivos ni gratos, simplemente son cicatrices vitales. La vida, tan curiosa como compleja, tiene como enunciado la vida misma, y eso es algo precioso.
Me obsesiona la idea del todo como contenido de nada, siendo todo tan absurdo e inexplicable, como el echar de menos. La frase correcta sería no echar de más. No echar de más sensaciones, ni personas, ni aspectos de uno mismo. Porque la vida es eso, crecer siéndolo todo sin tener ni idea de nada, sin suponer ni juzgar, sólo siendo lo que el espejo dice que se es, lo que la intuición invita a preguntar.
La vida es como un avión que despega cada día sin tener conciencia de estar volando, para acabar consumido en un cigarro volátil, pero disfrutando del paisaje mientras tanto.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Inmortalizando sueños

Vamos a lanzarnos sin maleta al mundo, 
a echar la careta a un lado.
Vamos a ser resquicio de un amor ficticio,
individualizándonos estando separados.
Volvámonos incólumes frente al tiempo
cuando vivamos en presente con el pasado.
Reconozcámonos la indiferencia,
guardémonos de la realidad enredados.
Hoy he tenido un sueño,
que mi insomnio ha desmembrado
y cuán grata mi sorpresa
recordarlo como un verso acabado.

domingo, 9 de octubre de 2016

Caos cósmico.

Las almas libres del espacio renuevan sus ciclos, y cuando el eco platónico de los recuerdos haya llegado al límite, alcanzaremos la ansiada infinitud de reminiscencia,
ya que estará esparcida en el polvo de estrellas.
El planeta es un órgano vital donde reina la muerte, y el oxímoron responde sin sentencia, pues el más necesario descanso quiebra todas las eternidades, calmando ese dolor continuo, transformándolo todo en dicha de Naturaleza.
Cómo puedo ser el tiempo, ingrávido en sensibilidad, tan parte de mi propio Yo.Cuán inexperta me noto en medio de una realidad tan material, que lucha para elevar mi intelecto hasta ser desconocedora del Todo. Todo se eclipsa en un segundo al poseerlo, y acabas siendo carne de destrucción,
ya que no podemos abarcar nuestro universo.
Somos sustancias galácticas, materia de astros; Y por ello, nos volveremos a encontrar ya seamos cósmicos o animales,

ya resuenen llantos o supernovas,

ya se haga idéntica la relación de la luz y nuestro genio. 

domingo, 2 de octubre de 2016

Me declaro la paz.

Meciéndome en este escenario anímico,
diviso al mundo,
siembro con paz cada mente hastiada,
para que crezcan flores artífices.
Soy un teorema sin dueño,
miembro de las masivas prisas
que tienen las olas al romperse.
Y fue de un beso que me nació la muerte,
al apagar la tenue luz de mi inocencia.
Y fue un pájaro quien se llevó mis jaulas
y contempló con vanidad encima de ellas
a su captor innegable que es la vida.
Pero aún así...
Me proclamo mujer sin bandera,
con apego único por madre tierra,
y que reine en mí un ser apátrida,
para elegir al corazón como estirpe,
cuando ensordece leve mi pecho,
este latir sensible.
Las nubes están repletas de ramas,
y mis alas están ancladas a ellas,
puede que la causa sea,
que en el cielo también eché raíces...

martes, 23 de agosto de 2016

Sin cruce de miradas

Al leer mi poema favorito,
he imaginado tu nombre,
y la nostalgia de mi reloj ha dejado que me des cuerda.
Los gatos están hambrientos de sombras,
sin embargo, yo vivo de sensaciones.
Y la musa arrepentida, vuelve a su celda.
El ego supura verdades violentas,
vidas inconclusas;
Y empiezo a desahuciar eternidades por las noches.
Empiezo a caminar errante por el brote sucio de los días que fueron,
pero que ya nunca son,
Y mis alas empiezan a batir tan fuerte que me anestesian.
Quiero borrar los límites 
que cercan un pasado que no toco,
pero que hago mío,
y descompone toda la humanidad que tengo.
Quiero ser ajena al dolor,
extraña al placer,
y sinónimo de sensible.
Me gustaría meterme en otras pieles
desde el alma;
para obligarlas a rendirse ante 
un amor,
al que nunca conocieron.