viernes, 5 de octubre de 2012
Estas son todas las respuestas.
No olvidé lo que eres, descanso los días con clase, empapando mi diario con momentos que aparcaste. Estoy tirada en un banco fumando el tiempo eterno, que se vuelve un circulo si te veo ebrio. Tantos tontos e ideales, sonrisas por males, cruzan la ciudad despacio, me hundo en el tráfico. Una tarde expectante me espera, con humo blanco entre mis dedos, soplándole a las hojas para regalarte un desierto... Sueños de papel rasgado, gastando mis sabanas del pensamiento, me quede en el primer intento y construyo un puente hasta tu infierno. Gritáis, habláis y yo susurro, con una lágrima cayendo en el muro, la falta de tus retinas clavadas en mis impulsos. Entro en casa vacía, mientras afuera termina la tormenta, y se forma una nube gris en cuanto cierro la puerta, esta es la respuesta, mis venas en deshielo, sin energía. Tenlo en cuenta, porque tu hastío me atrapa, mi vida.
lunes, 1 de octubre de 2012
¿Cuál sería el título?
Le puedes decir donde viste aquel cristal, por fin sentí ser libre y brindamos. Los nervios aprietan y no me llega el dinero para seguir borrandote de mis sombras... Contra otra puerta en un lavabo, este fue su resultado, el final de tanto y el comienzo agotado. Cambio mis días por tus mañanas, tus noches por mis cuentos y cuando duermo llegas demasiado pronto para que piense de forma incandescente... Mientras tú, le puedes decir en tono cariñoso que no tiene la culpa, sigue amaneciendo y viviendo algo que no existe, nada es permanente si sabes conocerte... Me he perdido entre los jueves que comienzo por olvidar la pista y ser una desconocida. Caliente el viento que acaricia mi cara y se desprende de tus párpados recreándose. Dile también si escuchabas su latir mientras te reías de ti, si notabas moverse sus venas de las manos cuando entrelazabas sus dedos, si estallaba en su cara el brillo del cielo o encontraba piezas de tu rompecabezas. Dile que eres feliz y no me necesitas, que tu suave piel al erizarse no necesita caricias. Eras mi caparazón sin pensarlo, y fue por culpa de un pestañeo... que lo perdí. El cálido tacto que pretendes hacerme creer cuando mientes no funciona. Yo soñaba con nuestros sueños y despertaste en la fase REM, te fuiste con estilo y me muerdo las palabras por no romper con todo. Le puedes decir de las noches sin dormir, la soledad del portazo y de las miradas mudas. Dile también si te ha agarrado alguna vez como si fueses el mundo y su historia, como si los fríos huesos de esta pieza estuvieran a punto de romper sin que hubiera excusa ni prisa, si el latido que se produce al mirar al horizonte no te deja sordo entre risas. Es paradójico y lo siento de forma química, como el mendigo en un desierto
pensando en su oasis. Estoy alerta, me clavo las espinas y me acarician las flores de este cactus, y aquel muro de cristal contra el que nos destrozamos se convirtió en papel, en madera, en piedra... Lo que somos hoy en día. Apuesto por nada, y algo me devuelve a la vida. Le puedes decir, ya por última vez, si algún día anhelarás volver a encontrarme en el camino, que lo que pierdes, se construye en el interior de tu mente, y arderé en tu corazón en espiral clavándote las mismas espinas que me sujetan, díselo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)