El amor puro, flagelante,
atiza en sus cuerpos
penetrando en el desastre,
y recuerdas.
En cada plano mental,
pierdes vida,
y ganas distancias,
lo mejor de mi vida bajo las pestañas.
Vuelvo a sentir mis límites,
y vuelves a destrozar los tuyos,
indagando profundamente en mis letras
y en mi cuerpo.
Volátiles, en ese puerto
sombras naranjas sin argumentos,
y un grito ahogado en el océano
del tiempo.
Y él desaparecía,
por cada gota que perdía,
yo gritaba en silencio
y eso le volvía loco.
Háblame del vacío
y seguirás acertando,
duda en definirlo,
y salda la cuenta que te debo.
Jueves inerte,
yo por destrozar tus méritos,
tú por descifrar mis ojos,
seremos únicos.
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