jueves, 29 de agosto de 2013

"Seremos dos putas hasta que alguna acierte"

Dolió una vez, sí que dolió. Las palabras atravesaban su pecho como una fina espada de metal. Y esta vez fue la definitiva. Sus alas caían desde el precipicio perdiéndose entre la oscuridad de esos ojos tristes, de esa muerte sin eternidad, de ese comienzo de la vida en otro cuerpo. Y se volvieron a encontrar cuando la tierra volvió a girar. Me reconociste en aquel paseo y clavaste de nuevo esos cristales transparentes en los míos, translúcidos. Perdiste el control y me dejaste caer, aterricé de lleno en el olvido de tu cuerpo sobre el mío y nadie tuvo la culpa. El terror de cada noche al acostarme. Ella, vanidosa de caricias, y él, un adicto a su violencia. Se perdió en el tren hacia el abismo y en sus ojos reflejaba todo el odio que quedaba en tierra, persiguiéndola hasta el final de sus días, nunca pude controlarlo, nunca tan lejos como ahora, ni tan cerca como tus labios mordiéndome a kilómetros en mis sueños. No volverás aunque regrese, ni seré tu musa del humo, ese que me tiraste a la cara.

http://www.youtube.com/watch?v=hodQT4W6gHA

domingo, 18 de agosto de 2013

A la espera.

Los recuerdos no desaparecen, el tiempo amaina ese huracán de emociones pero mueren contigo. Me conociste y nos cruzamos, pero cada día era un paso más hacia el abismo. El amor lo es todo y está en todos, pero no todos pueden romper la muralla entre uno mismo y el propio ego, y es tan triste... Soy tristeza cuando callé, y mis pasos me hicieron pagar con el resultado, el lugar más oscuro del planeta está dentro de mi pecho hacia la izquierda, y sé que aún te gustaría morderlo. Esa es tu condena, y lo que me ata son sus lazos. Querer respirar otra vez y verlo claro, por el camino de la indiferencia se conoce lo mejor de cada uno, pero me da tanto miedo ser normal... Se acaba mi tiempo y se agota tu vida por cada día que pasamos lejos, volvamos a lo mismo, síndrome de abstinencia sin esas palabras y ese humo entre nuestros dientes, helados de frío, con la rabia del amanecer entre litros. Tengo que dejarlo y dejarte. Dejarnos. Debajo de mis párpados está la muerte y bajo tu boca el mundo, vamos a matarnos. Vamos a intentarlo de verdad y ser libres entendiéndolo, hacerlo bien como al principio. Todo ha terminado y abro los ojos en otra luz y no hay nada que me lleve, mis piernas temblando en el pasillo.
Sigo la película y con las caricias que necesito y no me das, con la música que desprendes sin tocarme las pestañas, con las lágrimas que ya no mojan mi hombro y me hacen verlo claro.
Nada más allá de un pasado y tu presente. Mi pasado soy yo y nunca fui fácil. Descífralo. La ecuación que va más allá de una cara bonita y una mente compleja, va más allá y lo supiste ver... Pero no puedo reconocerte después de tanto tiempo y me está comiendo la espera, la cuenta atrás para el final de todo, o el principio de todo. Encuentra tu camino me dije, y me abrasa la cabeza por todos los recuerdos, nunca elegí vivir así mi cuento. Necesitar un abrazo más que cualquiera sin ser capaz de que sea recíproco en sí mismo, otra vez vuelve el frío y necesito más hasta que me duela la cabeza, necesito más y se me termina el tiempo... Ojalá el tiempo me devuelva oro y el pasado arda con lo que me sobra, quiero salir de aquí y no puedo encontrarme.  Al fin y al cabo seguiré esperando que el tiempo me cambie otra vez. De tantas.

lunes, 12 de agosto de 2013

Aunque ahora te da igual.

Brillaba en sus gafas el reflejo de una vida eléctrica. Y los dejaba ciegos. Atravesaba mi corazón como un corcho en la pared: sin lamentaciones. Era un disco en la Edad Media, una sonrisa mediocre para lo que hay que ver hoy en día... Ellos merecían más. Pero ella se bastaba hasta el límite, era única, como la música. Cómo podrías saberlo si me estás perdiendo con esas preguntas, no eres tú, porque no me aguantas. En aquel antro supieron el nombre de aquella noche, porque llegó ella sobrevolándolos. Salió a buscarme y empezó a llover, pero era más fuerte y sus venas no daban abasto, sangre y alcohol, y las heridas propias infectadas de rabia. Quería más. Aún quedaba tiempo, pero no existían los días esa noche. Lo veía lejos, y tú pudiste tocarme en la distancia, mínima, de roce intempestivo con tus yemas en mi cuello, te ví temblar con el gesto. Con ganas de respirar algo más que un aliento, con ganas de besar algo más que un cuerpo, triste la lluvia de la noche que me viste, pero feliz de encontrarte por mi cabeza otra vez. Estás ciego, pero tienes que cuidarte, estoy loca y lo demás me lo guardo para cuando quiera conocerme. Y con el segundo abrazo te cedo el precipicio. De madrugada entre tus piernas, y mi sueño se rompe a la vez que el vaso. Muere tu desidia en esas lágrimas y tus insultos contra el techo de tu habitación, esos ojos no serán los mismos... Pero volverás a mirarme como un relámpago en esta tormenta. Soy culpable de las cosas que no te dije y de los días que creaste mientras estaba ausente. Eres capaz de hacerlo y no lo merezco chico, tienes que cuidarte. Lo veo todo gris y poso con sonrisa arcaica. Y ahora dime si no es amor todo lo que te hice. Y ahora dime si no es odio todo lo que soy en este instante. 

martes, 6 de agosto de 2013

Simbiosis

Le puse un patrón a la verdad y me tragué sus cartas. La realidad ingrata, el cuerpo apático, muerto entre las sábanas. 

Fiándome el porvenir con amenazas, propias, las ganas me desgarran lentas, corrosivas.

Encima del tejado de los sueños, del humo que sale de mi garganta, encima de las malas distancias y del frío de las palabras.

Corriendo en carreteras, esquivando las faltas, si hay una salida, llegaré en llamas a buscarla.

Me dijo que era única, y siendo ésta mi condena, regalé mi tiempo al mismo y me lo devolvió a su manera.

En una postura ambigua, encima de tu cama domaba mi tristeza mientras cortaba mis alas, si te veo en un lavabo, no me dirijas la palabra.

Tus uñas por mi espalda, haciendo cábalas por mis pausas, relámpagos de miradas, me pongo si te marchas, y te marchas.

Si te hablo de mí, pierdes vida, ya me pasó una vez y destrozó la nostalgia, me comen los nervios y me los fumo con ganas, ahora ya no tarda, mi imaginación se gasta...

Sin ilusión por crecer, pero haciendo lo propio, con el orgullo de los hombres y el deseo de los ángeles me llamas...

Te lo pongo difícil, pero cuando te acuerdes de mí, dibújame con palabras.

http://www.youtube.com/watch?v=6NgawBNnDVU