martes, 2 de julio de 2013

Todos hemos soñado con un final.

Por esa zona solo se veían dunas y cactus. Era lunes por la mañana, pero en realidad hacía mucho tiempo que no conocía la noción del tiempo, había existido alguna vez, pero ahora lo veía todo tan borroso que no podría afirmarlo.El sol pegaba tan fuerte que ni siquiera me acordaba de respirar, no podía caminar más y mis ojos se cerraban a medida que avanzaba medio metro más, y otro más, y otro más.Ya no quedaba batería y la música que iba pegada a mis oídos se esfumó y todo quedó en silencio, no podía sentir un milímetro de mi cuerpo, se derretían mis ideas, todo se nublaba a mi alrededor y encima de mí no quedaban nubes, pensé que la última visión que tendría sería un gran fondo azul y el último sonido, los pocos latidos que notaba por debajo de mi ropa, cada vez más débiles.La arena se metía cada vez más dentro de mis pies haciendo el camino más difícil de lo que era y no me quedaba agua en la botella. Creo que empezaba a creerme eso de que había llegado mi final después de todo.Es curioso, estaba perdida en medio del desierto a 50 grados y seguía sintiendo frío en los pies.Cuando abrí los ojos por segunda vez había caído en una piscina de agua muy transparente en cuyo fondo pude ver mi esperanza. Había caminado durante años por ese lugar y nunca había visto ninguna, pero estaba ahí y solo yo podía salvarme de aquello. Buceé hasta el fondo con todas mis fuerzas y encontré una puerta.Solo quería volver a casa, me lo había prometido y estaba tan cerca...Rozando la puerta pude entrar, pero la sorpresa llegó cuando lo conseguí, porque se cerró y el agua se evaporó por completo, era la sensación más extraña de mi vida, ya no había agua, y tampoco sol, no sentía calor y tampoco frío.¿Había conseguido llegar o me había dormido debajo de un cactus mágico?Me giré dando tumbos y miré a mi alrededor. Solo había oscuridad.Pero no tenía miedo y sentía que mis ojos se llenaban de lágrimas. Tenía tantas lágrimas que  ni siquiera pude hacer ruido.Podía imaginar el olor de las hojas que caían de los árboles en otoño y de las primeras flores de primavera, pero no había rastro de calor ni de frío, ni siquiera recordaba la sensación.En aquella dimensión solo existía el término medio, sin contradicciones. Y sentí que me explotó el corazón del pecho.Volví a abrir los ojos una tercera vez, pero todo había cambiado... Había vuelto a casa pero solo veía las caras pálidas y tristes de mi familia y amigos.Corría a abrazarlos pero nunca llegué a rozar ni un ápice de sus respectivos cuerpos y eso me hizo estremecer.En mi cabeza solo había miles de palabras que no conocía excepto una, una palabra.¿Eso me llevaría a la eternidad o al completo olvido?Unas gotas de agua resbalaban hasta llegar al ombligo, y un sobresalto me hizo despertar a las 04:27 am de un martes cualquiera. Y, a pesar de todo esto, sé que nunca recordaré esa palabra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario