Es de hipócritas. La luz con la que despiertas al medio día, y esos párrafos huérfanos, cargados de cenizas no son más que eso. Pasado. Pero nos conformamos con seguir haciendo lo mismo para obtener los mismos resultados. Y caemos. Pero nos sentimos tan felices que cuando vamos a cruzar de nuevo, damos un gran salto para intentar sobrepasarnos, pero nunca llegamos. Lo que venga, y cuando venga, ¿sabes el sinónimo? Me la jugaba escribiendo por si lo entendías, pero estaba en lo cierto. Era tan imposible seguirme como mantenerme en equilibrio en este tiempo. Y conseguiste hacerlo. Ahora estás muerto en este universo, tu aliento se perdió en esas nubes de humo. Y son las que me mantienen alerta. Pero eres tan feliz como yo en esta nostalgia. Estaba fuera de tu sistema solar, pero giraba en torno a tu barrio con media copa de más.
Yo era feliz. Haciéndote eses en los portales, y subiéndote por las escaleras. Pareció fácil de primeras cuando me regalabas tus mañanas sin enterarme. Éramos atmósferas antónimas con resistencias. Luego te fuiste. Y las veces que volvías cada vez estabas más lejos y yo más loca. ¿Quién era más persona de los dos? Si regresas hazlo de golpe y acaba conmigo.
Soy feliz con poco, pero nada me llena si me paro a pensar. Pero estoy en la etapa de ser feliz, sonrío y te jodes.
domingo, 29 de diciembre de 2013
viernes, 20 de diciembre de 2013
BE TIMELESS.
Cuando supe que ese verano se acabaría en menos de un día, sólo me entraron ganas de correr. No me sentía capacitada para escribir. Mientras le estaba mirando a las cicatrices mis manos estaban frías. No había ninguna excusa para obviar mis pestañas tísicas de sus cara, aún templada por los restos de recuerdos que resbalaban, esquivando laberintos del día a día. Quizá se olvidó de las mañanas cuando se acostaba.
Aquel rincón era como saltar al vacío, era tan raro ver cómo sobrevivías después de cada viernes, después de cada obstáculo hecho fantasma para mí. Tuvimos poco tiempo pero fue suficiente, y la gradualidad de mis pensamientos no iban acorde con los impulsos, cuando me pegué las alas a la pared de mi consciencia.
Era un código intempestivo, y lo traducíamos con el humo sobre la piel erizada. La sensibilidad de ésta iba acorde con mi mente al escucharte.
Mi salida de emergencia siempre fueron las palabras. Pero la fe en que todo cambia quebró cuando vi tus maletas en la puerta. El deporte mental que aprendí tuvo que volar otra vez. Por inercia nos clavábamos los ojos y por costumbre nuestro plano se volvía de nuestro color. Éramos una parte de ese mundo interno que permanece. Difícil de encontrar en un mundo de calcos. Y fácil control automático de tu vida.
Venías de la generación de los fracasos hacia el abismo de lo absurdo, con la sonrisa característica de la independencia vital. Venías a robarme tiempo para invertirlo en mi reconstrucción. Te salió bien, pero todavía tengo tiempo para que hagas con él lo que quieras. Pero ahora no es el momento. Somos atemporales.
Aquel rincón era como saltar al vacío, era tan raro ver cómo sobrevivías después de cada viernes, después de cada obstáculo hecho fantasma para mí. Tuvimos poco tiempo pero fue suficiente, y la gradualidad de mis pensamientos no iban acorde con los impulsos, cuando me pegué las alas a la pared de mi consciencia.
Era un código intempestivo, y lo traducíamos con el humo sobre la piel erizada. La sensibilidad de ésta iba acorde con mi mente al escucharte.
Mi salida de emergencia siempre fueron las palabras. Pero la fe en que todo cambia quebró cuando vi tus maletas en la puerta. El deporte mental que aprendí tuvo que volar otra vez. Por inercia nos clavábamos los ojos y por costumbre nuestro plano se volvía de nuestro color. Éramos una parte de ese mundo interno que permanece. Difícil de encontrar en un mundo de calcos. Y fácil control automático de tu vida.
Venías de la generación de los fracasos hacia el abismo de lo absurdo, con la sonrisa característica de la independencia vital. Venías a robarme tiempo para invertirlo en mi reconstrucción. Te salió bien, pero todavía tengo tiempo para que hagas con él lo que quieras. Pero ahora no es el momento. Somos atemporales.
lunes, 2 de diciembre de 2013
100.
Queda lejos el puente entre el ego y la ignorancia, la inteligencia y la persona. Traté de hacernos las paces sobre el vértigo y recibí ayuda de fantasmas. Todos quedaron ridículos sobre ese punto. Esas dunas que atormentan y suavizan mis versos, me llaman por la ventana, con el brillo blanco que conoces. Qué difícil encontrarse en este paraíso, donde el derecho a jugarte las cartas se compone de momentos. Difícil ser difícil, y simple, reconocer algo tan simple como un extraño que camina hacia la sombra, en busca de su luz.
Qué difícil empezar, cambiar la dirección.
Todo es una droga
y esa es mi adicción.
Qué difícil empezar, cambiar la dirección.
Todo es una droga
y esa es mi adicción.
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