Estoy hablando con un fantasma en frente del espejo, consumiéndome. Entre caladas desaparezco y sigo con ganas de gritarte. Que te gires y sonrías, el gesto que se llevó mi norte y ahoga tus ánimos, las piernas frágiles que entre las mías hacían malabares.
Miro por la ventana y solo hay frío, y los días no dibujan mis cuadernos. Me paro en esta oscura ciudad y retrocedo, tus ojos no dibujan las líneas de mi cuerpo.
Estoy en mi planeta buscando límites, cerrando puertas a mis ganas y enterrando las promesas, ponme otra más. Y vuela.
No me busques en las calles, quema mis textos y huye, tu espalda es el imán de la muerte y aún falta tiempo para verte... Aún sobran ganas de tenerte. Pensar en mí como forma de vida, destruye el tiempo que perdimos juntos y ríete.
Pasaré por tu calle, y rozaré tu puerta y tus ganas, coseré tus impulsos a los míos y por fin seremos... Aunque eso solo pasa en las películas.
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