martes, 7 de mayo de 2013

Solo de ida.


Era por el calor de la noche,
el cielo abierto nos mostraba las estrellas, y, como tontos
no le hacíamos caso.
Nos vieron huir hacia el fracaso.

Quiero probarte otra vez, 
sentir el miedo.
Y quitarnos el frío del invierno
que sale de nuestros cuerpos.

Aparecían las farolas y mi presencia.
Mi cama vacía representa un final,
y esas luces naranjas me desesperan...
necesitaba su piel y no paraba de temblar.

Pude notarlo de lejos,
desde que te encontré, preso, 
en el centro de mis pensamientos más profundos.
Sé que no saldrán ilesos.

Sé que es niebla lo que veo,
sabes que mis ojos son tu caramelo,
y en nuestro oscuro universo
nuestra sangre cubre el suelo.

Tú tenías la fórmula,
y la explosión del sentimiento se dejó ver,
y hoy en esta jaula,
esperando el billete de ese tren.











Solo de ida.

lunes, 6 de mayo de 2013

Las casualidades no se eligen.


Yo tenía claro en medio de aquella maleza a esas horas nadie saldría con vida de allí, pero ella 
no paraba de decirme que solo con cerrar los ojos nos haríamos invisibles y conseguiríamos escapar. Estábamos matándonos sin querer, habíamos entrado sin darnos cuenta pero con muchas ganas. Ahora, era el momento y la oscuridad me envolvía. Decidí acariciarla por última vez y contárselo al oído, en voz muy baja:

-Y fue allí donde vi mi arco iris más brillante y mis ganas de ganar, donde cada esquina de las calles me hacían temblar por tu presencia, donde el sonido de los vasos resquebrajados me hacía esbozar media sonrisa y soltar media lágrima, donde el hielo que recubre mi cuerpo delimita con el tuyo y se separa. Fue allí donde te encontré y te perderé, y donde podré volar un día por última vez, encendiéndome justo cuando llega el momento, o dejándola pasar con velas derramadas... Ese momento es mi número uno, y solo mi piel es más eléctrica de esta forma. Parece un laberinto de ideas lo que me recorre ahora, y allí puedo encontrarme con ellas y morir por la mañana como una hoguera. Lo recuerdas ahora, la lluvia en la carretera sonaba con fuerza y viste mi sombra desvanecerse entre  los charcos, yo gritaba muy fuerte pero creo que solo para mí, porque no me alcanzaste. Y conseguí llegar y pararte tan fuerte que el impulso me hizo caer, pero eso ahora no importa, porque se está acabando nuestro tiempo..."

Y justo antes de terminar, noté tus trémulos dedos enlazándose en mi pelo, diciéndome con los ojos brillantes:
"Está llegando la hora más cercana al alba y seguimos con vida, creo que me has dado ese poder..."

-Has vuelto a salvarme, chica, sé que has sido tú.