sábado, 19 de octubre de 2013

No es un adiós, es un hasta pronto.

Es absurdo ponerse a pensar en todo lo que nos vendrá en un futuro, no existe y no nos hacemos a la idea de ello. Este bucle se puede romper a la primera de cambio y dejar todo hecho pedazos, desaparecer...
Te conocí por casualidad siendo una cría. Tú eras el chico mayor, y parece que te estoy viendo sonreír desde la otra esquina del bar cuando aparecía. Y estaba deseando volver a la misma hora, el mismo día de la semana, solo porque me sirvieras cervezas sin que nadie se enterara, o me llevaras a dar una vueltas con la moto en tus ratos libres. 
Quizá si mirara atrás de nuevo recordaría tus ahogadillas en la piscina, o las escapadas por el bosque, o los botellones en tu pueblo que darían tanto que hablar...
Me gustaba cuando estaba delante de ti durante horas escuchando las miles de historias que tenías guardadas en el cajón, y las que inventabas para mí. Me enseñaste muchas cosas que hoy en día están conmigo y se irán conmigo. 
Jamás me olvidaré de la noche en la que me mandaste mil mensajes para que saliera y apareciste en la puerta de mi casa a las tantas, obligándome a salir 5 minutos a la calle... Y sí, me castigaron, pero nunca te lo dije, creo que ahora era el momento de hacerlo...
Siento la gran impotencia de no haber podido compartir estos últimos años contigo, ya sabes que siempre he sido la niña responsable e inocente y tú la mala influencia de los 14 años, pero será nuestro secreto.
Puede que la más fría de las despedidas me hubiera gustado más que el silencio, me siento orgullosa de haberte conocido en uno de los mejores años de mi vida, y sé que tú me recordarás como la chica especial que dijiste que era, tan diferente a ti y tan magnética... Pero al fin y al cabo es lo que nos hizo unirnos tanto. 
Recuerdo el día en el que me dijiste, ¿por qué te ríes siempre que yo me río? Y mi respuesta fue: Tu sonrisa me hace reír. 
Y es cierto que, por ambición, me gustaba hacerte reír a ti.
Sé que estarás sonriendo desde allí arriba al leerme, supongo que esperabas una despedida por mi parte. Y sé que nos volveremos a encontrar y te lo contaré de nuevo, amigo... Lo prometo.
Vuela muy alto, Adi.


No hay comentarios:

Publicar un comentario