miércoles, 23 de octubre de 2013

03:36

La noche bajó sus párpados. Al parecer no quedaba nadie y me embarqué hacia ella. Esa sensibilidad me hacía cada vez más suave y me iba escabullendo soltando los pies. No pude resistirme a ese horizonte, más lejos cada vez de la línea de salida.
Espero sucumbir a la verdad y esclavizar los oídos en la música que siento en este momento. Nuestra patria emprendió su propio camino, y tomé la dirección contraria, feliz y con dominó mental. Siente el descanso de tu sien, la sensación de tocar el viento, palpar las ideas, dormir entre seda, bajar al infierno. 

Volveraempezar.

Quise ser, por encima de todo. Es un hecho que me creía, mientras silenciaba el mundo dentro de mí misma. No quise tener los ojos grises los lunes, ni conseguirlo todo a la primera, sin tener soporte supe mantenerme y sentir desde mi prisma.
Nos hablamos mudos, y teñimos la Nada usando el dialecto del silencio, con el guiño y la máscara de la verdad, a nuestro juicio. Te estás sintiendo incapaz, y es por las balas, tienes un mundo creciendo. Sincero es el misterio que nos aleja de nosotros mismos, como improvisar para saciar las dudas, desde dentro.
Preso de la búsqueda, de la estética, y no es más que una crápula. La sorpresa de la historia frívola de un cuerpo que mitiga la vida real con la tinta. El mejor dibujo para tus ojos, después de ver tu autoestima desde lejos, sería su forma.
Y al terminar con este hálito frío en mi cuarto, cuando el poderoso sueño atrae a mis párpados, me reconozco. Y dudo. Y me quiero.

La suerte de tener tacto para lo abstracto, y frío para lo físico, tienes que probarlo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario