domingo, 3 de abril de 2016

Diálogos de domingo.

La vida me da cambios y yo los hago laberintos,
porque los caminos siempre tienen finales.
Las teclas resbalan, 
me preguntan un por qué y mi respuesta es cíclica. 
La transparencia es una pose difícil, 
pero si te la descifran te vuelves hasta invisible. 
Y eso me pasa cuando conectamos: 
Me llevas tan alto 
que se desintegra lo poco que queda de mi cuerpo débil,
pero que está dispuesto a pelearse una vez más contigo. 
Vivo en la curvatura de una puesta de Sol, 
esperando algo que siempre queda atrás, 
desgastando bolígrafos en servilletas, 
y al final solo queda tinta de recuerdos y metafísica. 
No sé atenuarme las ganas de mostrarte mi mundo, 
odiarte hasta que me ames, 
preguntarme algo que al fin y al cabo, 
está en mis ojos. 
Yo sigo viviendo en una instrumental de Lechowski 
concentrando todo lo que grito en silencio, 
mientras tú vuelves al mundo real 
para olvidar por un rato 
el cosmos que creamos.

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