diviso al mundo,
siembro con paz cada mente hastiada,
para que crezcan flores artífices.
Soy un teorema sin dueño,
miembro de las masivas prisas
que tienen las olas al romperse.
Y fue de un beso que me nació la muerte,
al apagar la tenue luz de mi inocencia.
Y fue un pájaro quien se llevó mis jaulas
y contempló con vanidad encima de ellas
a su captor innegable que es la vida.
Pero aún así...
Me proclamo mujer sin bandera,
con apego único por madre tierra,
y que reine en mí un ser apátrida,
para elegir al corazón como estirpe,
cuando ensordece leve mi pecho,
este latir sensible.
Las nubes están repletas de ramas,
y mis alas están ancladas a ellas,
puede que la causa sea,
que en el cielo también eché raíces...
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