pero sí sé cuándo estallé por dentro.
Se me acumulan las balas que no disparo,
y las palabras quedan apiladas en mis venas,
obstruyendo poco a poco el corazón.
Siento que algún día voy a reventar
y a mancharlo todo con sangre de mi tinta,
con cometas llenos de energía
recién salidos de mi pecho.
Mi piel está cubierta de vidrio,
que hace de mi vida ciclos perennes,
y deja algún pedazo en el mundo
para tentar al azar.
Qué rabia tener tanto que dar
y dejarlo todo encerrado en un espacio
inabarcablemente irrisorio,
concediéndome la censura del oxímoron,
gritando silenciosa todo el amor que supuro,
mientras aborrezco la imagen que reflejo
y saboreo el resto de miel de mis líneas.
El placer de la dualidad
no la conocen todos.
-Y ese es mi secreto a voces-
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