lunes, 9 de mayo de 2016

Afuera está lloviendo.

Me he escapado de las leyes de la gravedad 
para volar hacia mi ley innata
y revelarle al mundo la combinación de mi celda.
Después, he huído lejos, haciéndole trampas a la necesidad, 
para que no vuelva toda la sensibilidad que me robaste.
Pero todo ha sido en vano y me he asustado
preguntándome si de verdad te concedo el pase 
para el Universo que compartimos.
Mientras, estoy recorriendo la urbe
 y escribiéndote cartas sin sellar, 
porque tú te llevaste aquellas leyes.
Y yo espero correspondencia de mí misma,
arrancando todas las hojas de mi memoria.
Deshojando atardeceres de sueños aplazados,
agradeciendo los relámpagos de tus ojos tristes.
Como no nos sirven los códigos,
 quiero que apagues tu vida esta noche.
Que te fundas en mí hasta que esto sea irreversible,
que me oigas cuando te miro a los ojos
y que me escuches cuando te miro al alma.
Sálvame las caricias para que despeje todas las ecuaciones
y cuando amanezca,
haz que se vuelvan irresolubles.

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