viernes, 5 de abril de 2013
Mi dulce destrucción. Presente perfecto.
Cuando entraba la mañana,
las dos luces de tu rostro vibraban frente el espejo.
Ya todos se habían ido,
ya la sombra en el pasillo solo dibujaba tus líneas.
Los rayos en mi cara,
me hacían ver las palabras que me soltabas a través del viento.
Y volvía a creer.
Podríamos volver atrás, volver a empezar.
Pero seguiríamos siendo extraños.
Si había terminado mi primer capítulo,
tú estabas en los créditos,
y todo habría terminado en un roto en el tiempo.
Como un agujero en el espacio.
Levitando juntos, separadamente perfectos.
Siempre creyendo en el poder de la libertad.
Siempre mostrándole a la almohada las fuerzas
para soñar.
Escuchando lentos los acordes,
mientras me fumo un cigarro de nostalgia,
pienso en lo ciegos que estáis
cuando cerráis vuestras almas.
El viaje que empezó cuando descubrí la tinta,
el líquido de mis venas que se destapa
cuando cojo los bolígrafos,
y se destruye contra el folio con esa tristeza,
que hoy es mi arte.
Vuelco mi vida, y miro al pasado.
Vuelcas mis días y haces el presente perfecto.
Porque no hay nada más maravilloso,
que conocer el núcleo de tus versos.
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que es esto¿???
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