sábado, 19 de enero de 2013
Miss Nobody.
Cuando alzas las alas, ya no hay vuelta atrás. Todo lo que ideaste en aquel instante quedó atrapado durante 20 años. Y despertaste una mañana al lado de la sombra de tus miedos, la luz de tus fantasmas que quema la piel con la brisa que desprende desde que os cruzasteis por primera vez. Cierras los ojos y estás soñando. Y los vuelves a abrir. Despiertas solo, y te eleva el escalofrío que te atrapa, y vuelves a dudar y a mirar hacia la izquierda, tocas el lado de la cama y aún está caliente, pero solo queda el recuerdo de algo que no existió, pero lo has vivido. Miras a tu alrededor y no existe la civilización y corres hasta agotarte, corres sin mirar hacia atrás, queriendo llegar al lugar que nunca tuviste, a esconderte para que nadie pueda encontrarte, pero de repente sucede, y vuelves a despertar. Esta vez es diferente. Tus sentidos se vuelven cristales y los sientes vibrar. Puedes notar el vacío de aquella tarde en la que tuviste que elegir, pero tienes el sabor dulce de esa historia sin acabar que empezaste ese mismo día, acariciando la sensación de volver a ella cada instante, sin poder hacerlo. Y cuando vas a llegar al final, vuelves a despertar, esta vez arrancando tus planes, adentrándote en tus recuerdos, pensando en lo que pudo ser y fue, en lo que nunca fue y quedó en otra dimensión y en lo que te has convertido. De repente, estás en el lugar que corresponde en el momento oportuno, pero aunque te mires en el espejo, no puedes reconocerte y es este el momento de despertar del sueño que superpone vidas paralelas, idénticas en su forma, diferentes en su esencia, y conoces cada detalle de cada minuto, pero tu cuenta atrás se acaba, y todo esto va a borrarse de tu memoria... Cierras tus alas, vuelves la vista y decides. En ese momento se cierra el ciclo. Ya no hay más ojos cerrados, no más sobresaltos. Solo quedas tú y tu propia alma intacta y tu cuerpo nuevo, deseando empezar el sueño más real de toda tu vida. Y pensándolo bien y después de todo... crees que ha sido una corta, pero a la vez infinita, vida de 20 años.
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