-La que nos inventamos.
Aquella que se vuelve de hielo cuando llega el frío en las primeras tardes de otoño.
El viento fresco ya no me da el calor que esperaba.
Estamos demasiado lejos como para ser reales
cuando la realidad es nuestra mejor amiga.
La moraleja de todo esto es el tiempo. Y te da miedo reconocerlo.
Porque yo ya lo estoy sintiendo aunque esté a miles de galaxias.
Porque tú no bajas más que yo, porque mi lucidez me pesa y nadie la conoce.
Y tú creías que sí.
Estas al mismo nivel pero en otro mundo.
Estás a años luz de reconocerme como la primera vez.
Porque tú ya no vuelves y yo ya me he ido hasta de mí misma,
pero a ratos.
Porque estoy hecha de esto.
Querías un eterno cuando sabías que podrías huir de mí siempre, aunque me vuelvas a sentir dentro de ti.
Aunque te muerda el alma y te desgaste la espalda.
Estamos hechos de la misma materia pero en otro estado.
Tú no podías ser agua,
y yo me evaporé en tu océano.
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