martes, 4 de marzo de 2014
Y luego, miré a los ojos a un desconocido que tenía en frente.
Estoy en un tren, cruzando la frontera holandesa y entrando en Flandes, con mi cabeza apoyada en el cristal, observando el camino. En estas situaciones en las que te paras , encuentras fundamentos en situaciones en las que jamás habrías pensado ser tú el protagonista. El color de la hierba mojada se refleja en tu iris parpadeante. Fuera de lugar, esperando volver a casa. ¿En qué momento podré frenar este tren del pensamiento¿ ¿Cuál es la fórmula para dejar de viajar en el tiempo a la vez que con el cuerpo? Esta sensación de escalofrío cuando entro en un vagón se ha arrinconado tan dentro que no necesito billete. Solo una estación y seré libre al fin. Solo una noche más cegándome en la luz y seré víctima de la verdad que deslumbras. Que me reconforta cuando me llego a perder en este paisaje , lleno de pájaros y árboles. De kilómetros de libertad.
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