jueves, 12 de julio de 2012
Ya, poco nos importa.
Y aquí tumbada en el colchon
Donde tantas veces te dije te quiero
pienso en tu piel alrededor
susurrandome primero
Y mi hastío aquí se rinde,
junto el sol que se desprende,
y mis labios se deshacen ausente
que nuestro tren escapó perdido.
Aunque jamás es para siempre,
aprendí a callar dolida,
y mi respiración se pierde,
sabiendo que lo mereces.
Enredando vidas y suertes,
en el viaje que hicimos durar meses.
Despierto vacío otra vez,
con tu voz resonandome
Mi habitacion y yo,
y el no poder tenerte.
El futuro ajeno de los sueños.
y la impotencia de aquella luz que se apaga.
Me abandona y quiero volver a verte.
El espejo de mi alma espera
a que vuelvas a verte en el.
Hasta el silencio me recuerda a ti,
y sin poder gritarlo a tiempo
recuerdo la anestesia de mi dolor.
Y me pregunto por qué aunque no lo entiendo.
Sin ilusiones no oculto mi deseo,
y cierro los párpados y te veo.
Y despierto,
y vivo dormida en el tiempo.
Esta historia de amaneceres,
hoy se tiñe de gris,
porque hoy ya no te tengo,
pero tampoco me tengo a mi.
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