domingo, 27 de mayo de 2012

Desde esa noche.



Una tarde me encontré vibrante, esperando tu fuerza que llena mis pulmones de aire
de continuo. Pudimos saltar los muros y romper con recelo las cuerdas del pasado. Hoy, el ambiente de mi cuarto está extraño sin nuestra respiración.
Y te miro de reojo para intuirte lo más rápido posible, así siempre, y viceversa.
Te guardo una pequeña porción de mi vida para que vivamos, déjame para mi el
resto, mis planes los construyo con cada segundo que se va mientras me sonríes, hasta
dormido. La imagen de tu cuerpo vive en mis retinas, y tu olor en mi almohada me cuenta
que eres la química exacta para esta magia.

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