La delgada línea por la cual mi alma ha rasgado, permanecerá para siempre.
¿Cómo se supone que debo sentir?
El hielo de mis ojos que me mata, alimenta cada paso que doy o cada duda que resuelvo. En el último milímetro de las sábanas de aquella noche quedo la esencia de algo que está dando su efecto... En el aire quedó la palabra. Luego es cuando llegas a casa, te miras
y escupes lo que eres en un par de verdades mal dichas. Me tiembla la voz, mis ojos se cierran.
Me vuelvo de cristal.
Pero lo que más me llena, es... la precisión de sus palabras.
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